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lunes, 3 de mayo de 2010

Porto Mío: Un proyecto de gran fututo



"EDUARDO DE LA BÁRCENA MUÑOZ, junto con su socio el Lic. David Dorantes, son los inversionistas y responsables de la apertura de seis salas de "Tu Cine" en el Shopping Center Porto Mio de Puerto Peñasco.
Además, Eduardo de la Bárcena Muñoz, es el representante exclusivo, desde 1981 a la fecha, de PANASONIC Inc. para la República Mexicana.
En esta foto está acompañado por el Coordinador del Área Audiovisual del Consejo Asesor de Cultura, el LLH Socorro González Barajas, también Coordinador del Cine Club "Primera Toma", A.C. e "ITSPP Cine Club".
En entrevista para el periódico DE FRENTE." (Tomado del Facebook del Consejo Asesor de Cultura)

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Porto Mío: un proyecto de gran futuro
Por JDI y OG

El shopping Center de Porto Mío no es sólo un nuevo desarrollo arquitectónico comercial, es el reflejo de una filosofía de la arquitectura de clase mundial que ofrece a sus clientes valores reales y percibidos gracias a una combinación de costo, calidad, confiabilidad y beneficio que habrán de traducirse en competencia con éxito y utilidades. La suma de disgnóstico, planeación, diseño, prácticas y sistemas invertidos en él lo sitúan, sin duda alguna, en los estándares de calidad que en sus respectivos ramos caracterizan a empresas como Toyota, sony, Hewlwtt Packard, IBM, For o Pepsico.
El Shopping Center de Porto Mío se ubica en Puerto Peñasco- una ciudad de 70 mil habitantes con una población flotante de otros 30 mil en fines de semana y temporadas de vacaciones americanas-, en el Estado de Sonora, a 3 horas al sur de Mexicali y a 4 de Phoenix, Arizona, frente al Mar de Cortez, es decir, ese único mar que es rodeado pouna sola nación y all que se le conoce como "El Acuario del Mundo" por su riqueza en diversidad y número de especies, paraíso y oasis pero, sobre todo, ámbito de perecepciones y usos múltiples donde caben el deseo de confort tanto para el de aventura, descando en pareja, la convivencia familiar, el ocio y el negocio.
Diseño, eficacia, calidad, modernidad y beneficio se conjugan aquí para crear un conjunto arquitectónico audaz pero racional que incluye todos los servicios en un solo lugar, con 10 mil metros cuadrados de superficie que albergarán un supermercado, una casa de cambio, un banco, las seis salas de "Tu Cine" que se inaugurarán con el Shopping Center en este verano -coincidiendo con el Bicentenario en septiembre de 2010-, más los negocios de productos o servicios que se instalen en los locales disponibles. Ello en la primera fase, porque al Shopping Center de Porto mío (verano 2010) le siguen en el plan de expansión ña Torre de Oficinas (2011) y la Torre de Tiempos Compartidos más Hotel (2012).
El proyecto es creación de Mtrópili Arquitectos, despacho al frente del cual se encuentran sus fundadores y socios JOSÉ LUIS CASTELÁN, ISACC CHEREM y JOSÉ CHEREM, el primero arquitecto y los últmos dos experot s industriales y financieros, y un equipo de especialistas, todos ellos suscritos a la idea de proyectar con conciencia de futuro, con principios de sustentabiliad y con escenarios de negocio que se expresen en desarrollos competitivos y productivos.
Puerto Peñasco en puerta y en ese sentido Porto mío es la vía, el acceso, el paso a nuevas oportunidades e iniciativas de negocio en un espcaio en el que sólo la imaginación puede pomer límites.

Jueves, 18 de marzo 2010
www.portomiorockypoint.com
Lugar: Puerto Peñasco, Sonora

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cine en el 2010



Algunas películas que hay que ver este nuevo año que comienza
Considero conveniente hacer la aclaración de que los filmes mencionados en este texto son productos realizados hace tres o dos años, sin embargo, los he tomado en cuenta debido a que su estreno se llevó a cabo este año que concluye o en definitiva, su llegada en DVD a los videoclubes de nuestro pueblo. Aclarado esto, coCursivamienzo diciendo que este 2009 estuvo lleno de excelentes títulos cinematográficos, nuevas propuestas a cargo de nuevos realizadores, así como nuevos títulos de cineastas ya consagrados. Como amante del cine, me tomo la libertad de recomendar algunos filmes que en lo personal considero fueron de los mejores estrenos en las salas de cine, así como en video (recurso mediante el cual un servidor se vale, ya que en este Puerto aún no contamos con teatros para nuestro regocijo).

1. Comenzaré mencionando el filme europeo Control (Control, G.B., Japón, 2007), del fotógrafo y videoasta holandés Anton Corbijn (responsable de una amplia y muy recomendable historia en el videoclip, donde ha trabajado con agrupaciones como Joy Division, Tom Waits, Depeche Mode, Metallica, U2 o Red Hot Chilli Peppers, por mencionar algunos artistas). Esta su opera prima precisamente aborda la triste historia del cantautor Ian Curtis, líder de la desaparecida agrupación británica Joy Division. Control es una excelente y delicada biografía (inspirada en el texto autobiográfico Touching from the distance, de Deborah Curtis, viuda de Ian) sobre el proceso depresivo de este joven poeta que a muy temprana edad conoció el éxito, en medio de constantes ataques epilépticos que poco a poco fueron minando su salud física y mental; el relato de un espíritu taciturno y melancólico atrapado en lo que él creyó sería el amor y cuyo único escape serían sus composiciones musicales que rápidamente se posicionaron en la historia del rock británico.


2. Ya entrado en el ambiente musical abordado por el cine, no hay que olvidar el documental Shine a light, realizado en 2008 por el genial Martin Scorsese, y que rescata la víspera y desarrollo de un concierto de los Rolling Stones, durante su tour denominado A Bigger Band, realizado en 2006. Nuevamente Scorsese regresa a este género (explorado con No direction home: Bob Dylan, en 2005 y con The Lats Waltz -The Band-, en 1978), echando mano de curiosas imágenes de la agrupación inglesa durante sus años de juventud, intercalando escenas de antaño con las energéticas interpretaciones de Jagger y Richards capturadas durante el concierto. Shine a ligth es ampliamente recomendable para aquellos amantes del legado musical que dicha agrupación ha hecho a la historia de la música.



3.Mención especial merece This is it, del prolífico y experimentado realizador Kenny Ortega (responsable de insoportables pero exitosos musicales de y para adolescentes clasemedieros, producidos por Disney para la televisión, como The Cheeta Girls y la trilogía de High School Musical), el famoso documental (que sólo ha venido a reafirmar el enorme espacio que este gran artista que fue el señor Jackson dejó en nuestro mundo) sobre los ensayos y los preparativos de los últimos conciertos (vendidos e irrealizados) en Londres, del desaparecido "Rey del Pop". Este trabajo es un espectáculo sorprendente, Ortega sí que sabe hacer su trabajo, por algo Jackson lo escogió, y no me importa que digan que "es sólo un trabajo más donde la figura de este cantautor y bailarín se engrandece, que Jackson fue un megalómano..." Para esos comentarios no hay cabida ya. No está demás decir que a Jackson se le deben interesantes aportes audiovisuales al videoclip, debido a que su etapa ochentera estuvo dirigida por reconocidos cineastas como Steven Spielberg (responsable de Thriller) o Martin Scorsese (director de Bad). No hay que olvidar que los videos de este demiurgo casi siempre representaron algún avance en cuestiones técnicas (detalles que actualmente se han estilizado y han adquirido otras dimensiones en la producción videoclipera). This is it entonces representa el último legado a nuestra humanidad de este personaje que fue Michael Jackson.

4.Juegos divertidos (Funny Games U.S., 2007) del austriaco Michael Haneke, es otro filme que no debe dejar de verse. La obscura mente de Haneke (quien por segunda ocasión inquietó y arrasó en el pasado Festival de Cannes con su obra más reciente, La cinta blanca, The white ribbon, que espero pronto tener acceso a ella) realizó esa vez algo curioso más no genuino, “autofusilándose” su original filme europeo del mismo nombre realizado en 1997. Juegos divertidos es un angustiante y lento thriller donde se aborda la violencia en los jóvenes, practicada sólo por diversión al interior de una familia (algo así como lo que hizo Michael Cimino en 1990 con Desperate hours o lo que más recientemente pretendió lograr el mexicano Amat Escalante con Los Bastardos, salvando las diferencias argumentales). Otra vez, Haneke (autor de piezas claves como La pianista, Tiempo de lobos y la increible Escondido) da muestras de ser un maestro en este género, dotando a su historia de una inquietante y terrorífica carga dramática, contenida, de insospechado y desconcertante final.

5.Continuando un poco en la misma línea genérica, del maestro del terror gore Clive Barker nos llegó The Midnigth Meat Train, bajo la dirección del genial Ryuhei Kitamura (responsable de Versus, Azumi y Alive, piezas claves del cine oriental contemporáneo). Esta ocasión el japonés acude a la historia corta homónima de Barker, contenida en su obra Books o blood, volume I. Del filme, sin duda, lo más rescatable son sus efectos visuales, en verdad sorprendentes para todos aquellos amantes del gore horror (aquel que salpica de vísceras y sangre los lentes de las cámaras) y la generación de esa atmósfera gélida y terrorífica que realmente conmueve. Clive Barker en el cine siempre es garantía de exceso y delirio, sus macabras historias lo han convertido en un escritor de culto dentro del género y en una obligada referencia, al igual que Stephen King, cuando de horror y cine se trata.



6 y 7. Este año fue también para el cineasta Brian De Palma, quien nos entregó dos filmes realmente sorprendentes, La Dalia Negra y Redacted (Irak, Crímenes de guerra). Comparado con Alfred Hitchcock por su magistral manejo del suspenso, en el primer título De Palma desarrolla un excelente film noir ambientado en los años 40’s, en torno al macabro e irresuelto caso de la Dalia Negra, la joven Elizabeth Short, una aspirante a actriz de Hollywood que fue protagonista de una película pornográfica, brutalmente asesinada y abandonada en un baldío a las afueras de la ciudad, asesinato que se ha convertido en un hecho de culto y en el que el novelista James Elroy basó su relato que da título y es fuente de esta película. El filme, por su parte, es un excelente y complejo relato contado desde la pureza del cine negro clásico norteamericano, que contiene excelentes actuaciones, sobre todo por parte de su elenco femenino, Hilary Swank y Scarlet Johansson y de una bella factura visual. Con Redacted, De Palma vuelve a explorar “las casualidades” de la guerra, en esta ocasión el conflicto bélico en Irak. Atendiendo las posibilidades narrativas que ofrecen las redes sociales en internet, así como el vertiginoso encanto y las texturas tipo youtube, el cineasta italoamericano logra la configuración de un angustiante relato, cargado de violento realismo, en ese inteligente e incisivo juego crítico entre el documental puro y la “ficción”.

8.En nuestra producción nacional hubo algunas cintas que llamaron mucho la atención a nivel internacional, la primera, Bajo la sal, un muy bien logrado thriller a cargo del principiante Mario Muñoz. Protagonizada por el siempre enigmático Humberto Zurita, Bajo la sal es la historia del asesino en serie que aterroriza al pueblo con sus crímenes, en este caso sus víctimas son mujeres (para variar). A nivel de género, la cinta no aporta nada nuevo, de hecho se construye de los clisés propios de este tipo de trabajos, sin embargo, como ópera prima es de una calidad indiscutible. Tenemos entonces un muy buen thriller, bastante entretenido y buen actuado, con un soundtrack atractivo además.

9.Oveja negra, de Humberto Hinojosa Oscariz, fue otro título que dio mucho de qué hablar en nuestro país, inclusive se ha dicho que es la mejor película mexicana estrenada este 2009. Esta tragicomedia relata la amistad entre sus dos protagonistas, inmersos en la monotonía de criar ovejas en el ambiente rural del Estado de México. Teniendo como subtema de fondo los problemas de clases aún predominantes en nuestro país, Oveja negra exalta la amistad, el primer amor y el sentimiento de esperanza y libertad en sus personajes. Sencillo filme que aborda muy convincentemente las relaciones humanas entre los jóvenes de provincia.

10.Finalmente tenemos Avatar, de James Cameron. De nueva cuenta este realizador regresa con un filme sumamente atractivo en su imaginario y aspecto visual. Una historia de amor con un telón de fondo impresionante -que al igual que la trilogía del El Señor de los anillos (PeterJackson, 2001) forzosamente debe verse en cine, debido a la fuerte carga de efectos digitales que estas poseen-. Me confieso ferviente seguidor de la filmografía de Cameron, quien siempre se ha caracterizado por lograr éxitos a nivel taquilla, por llenar sus películas de sorprendentes y novedosos (en su tiempo) efectos visuales; por hacer películas realmente entretenidas (a excepción de Titanic, la peor que ha realizado a nivel de historia, pese a su increíble éxito, desde mi punto de vista). Avatar actualmente es la cinta que todos quieren ver, y la verdad es que sí es un trabajo que ninguno debemos dejar ir, si nos consideramos amantes del séptimo arte. Sin embargo, extraño mucho al Cameron de Terminator y Mentiras verdaderas.



jueves, 11 de septiembre de 2008

El Perfume: historia de un asesino, de Tom Tykwer


Primera Toma presenta:
Notas sobre El perfume: historia de un asesino, de Tom Tykwer
Por Socorro González

Hace aproximadamente dos meses llegó a los videoclubes el filme Perfume, historia de un asesino (G.B., Fr., E.U., 2006) del cineasta alemán Tom Tykwer. Confieso que la esperaba con ansias, como lo he hecho con cada una de sus películas, que siempre vienen a ser una singular y fresca experiencia. Cada filme de Tykwer representa un despliegue de virtuosismo y una inventiva garantizada; aunado a esto, su genial destreza narrativa, que lo revela como un indudable autor, nos llevará a lo largo de historias que siempre se mueven en los límites de lo absurdo y lo fantástico; de lo extraordinario en los momentos más obscuros de la vida de ciertos personajes, generalmente seres marginales, aislados y solos, que deambulan cercanos a la muerte, cuya casi nula existencia se verá trastocada repentinamente por el amor y la felicidad –que cursi, dirán-; sentimientos por demás difíciles de alcanzar; y es aquí donde Tykwer, con osada maestría, entreteje su discurso y comienza la función. Basada en la novela homónima de Patrick Süskind y asumiendo los riesgos que toda adaptación literaria conlleva, El Perfume de Tykwer narra la historia de Jean-Baptiste Grenouille (Ben Wishaw), el joven aprendiz de perfumero que se convierte en asesino de jóvenes doncellas, en su búsqueda desesperada de la más perfecta esencia, poseedora de las gracias y encantos hechiceros que pongan a la humanidad a su merced. Poco a poco, este necio nigromante irá apoderándose de los más recónditos olores femeninos, mediante elaborados e inquietantes procesos de extracción. Con esta anécdota, Tykwer construirá un relato de exquisita esencia poética, de encantadora elaboración visual sólo comparada con el Barry Lyndon (G.B., 1975) de Stanley Kubrick. Su personaje sigue siendo aquel tan familiar para el cineasta, el ser que asoma su rostro desde la obscuridad; ente marginado de dudosa existencia; sobreviviente inadaptado social de mente un tanto retorcida que acude al fuerte llamado de sus sentidos, librando los obstáculos que se le presenten, perdido en la ceguera de su obsesión, tan insana pero necesaria, que finalmente saldrá redimido pese a la adversidad. Jean-Baptiste no es muy distinto de María, aquella entrañable mujer (interpretada magistralmente por Nina Petri), perdida en la infernal negrura de su casa; relegada a condición de objeto por su marido y padre; agobiada por sueños incestuosos y la culpa por la muerte de la madre; dela que hasta hoy viene siendo la obra maestra de Tykwer, María Mortal (Alemania, 1993). Ni tampoco es diferente a Sissi (aquella hierática y pálida Franka Potente), quien se encuentra a escasos segundos de la locura, inmersa en esa clínica mental donde ha tenido que aprender a masturbara los idiotas; o a Bodo (Benno Fürman), quien llora y se conmueve ante las tristezas y angustias ajenas (La princesa y el guerrero, 2000). Ni a la pareja de fugitivos, Phillipa y Fillipo (Cate Blanchet y Giovanni Ribissi, respectivamente) de En el cielo (Heaven, 2002), quien han encontrado la paz en la infinita lejanía del firmamento. La condición de fábula del filme, también es una constante en el realizador, quien presenta una especial fijación por el detalle fantástico como vehículo de liberación de sus personajes. Sólo mediante la transgresión de la realidad a través de lo fantástico, sus criaturas lograrán existir y consumar sus más recónditos deseos; así, la vida misma de Grenouille se construirá como un cuento maravilloso (sólo basta ver la genial escena del bebé en el orfanato) donde los acontecimientos se perderán ellas fronteras de la fantasía y el milagro (tan absurdo y surreal como la tierna orgía del pueblo de Greesse hacia el final de la película). Esta constante del autor es, quizá, una de las principales características que definen sus textos fílmicos.

Director: Tom Tykwer
País: Francia, Gran Bretaña, E.U.
Guión: Andrew Birkin, BernEichinger. Basada en la novela homónima de Patrik Süskind
Reparto: Ben Whishaw, Dustin Hoffman, Alan Rickman

viernes, 5 de septiembre de 2008

Durmiendo con el enemigo, Lust, caution de Ang Lee

Lust, caution (… 2008) es el título del más reciente filme (del que tenemos noticias, más bien) del ahora polémico director taiwanés Ang Lee. El año pasado, Lee acaparó la crítica y los reflectores con su aclamada y premiada película Brockeback mountain (obviamente titulada Secreto en la montaña, …, 2007. Historia protagonizada por Jake Gyllenjal y el ahora ausente Heath Ledger), filme que narraba la conmovedora historia de dos “rudos” vaqueros que se enamoraban durante su trabajo en una montaña en E.E.U.U., llamada Brockeback, cuidando rebaños de ovejas. Sin embargo, Ang Lee fue bien recibido desde que se dio a conocer con su primera película, hasta llegar a la cinta El Tigre y el Dragón, filme que despejó posibles dudas en torno a la capacidad y poder creativo de este realizador. Con Lee sucede algo extraordinario, que no original ni único, es uno de los pocos cineastas conocidos que ha construido una sólida trayectoria fílmica mediante la exploración de los géneros fílmicos en cada una de sus películas (comparable con la del maestro Stanley Kubrick, sólo que éste filmó con menor frecuencia). Lo admirable en Lee es que cada una de sus obras son excelentes y geniales y lo consolidan como un auteur pese a su irregularidad genérica. Desde el Banquete de bodas (…); pasando por Sense and sensibility (…); The ice storm (…); o The Hulk (…); hasta esta su más reciente propuesta, un melodrama erótico (por muy simple que suene), titulado en nuestro país Lujuria y precaución. Este relato, basado en la historia corta Se, Jei, de Eileen Chang, se ubica en 1942, durante la ocupación japonesa en Shangái, cuando diversas células de jóvenes rebeldes pretendían liquidar a ciertos traidores a la soberanía China. Es el racconto donde la doncella aspirante a actriz Wong Chia Chi (Tan Wei) tendrá que interpretar el mejor papel de su vida, Mak Tai Tai, la dulce y vulnerable mujercita que seduce al frío y enigmático Sr. Yee (Tony Leung Chiu Wai), como parte de un ingenuo plan insurrecto destinado al fracaso. Mas todo esto queda como mero pretexto espaciotemporal y anecdótico para lo que, pausadamente, se convierte en una trama de encuentro y descubrimiento; de lúbrico deseo y sexo desmedido; una historia de amour fou cuyas bases son los límites que imponen los orgasmos de la pareja protagonista. Con Ang Lee las ideas parecen ser más sutiles y menos violentas, sin embargo su cinta remite a clásicos como Last tango in Paris (Bernardo Bertollucci…); Le empire de sens (Nagisa Oshima…) e incluso L’amant (Jean-Jaques Annaud…) obras cuya esencia es el sexo, donde el amor viene después o nunca llega. La sustancia es el reconocimiento de los cuerpos mediante los olores y líquidos propios del acto; el sudor y el dolor que implica la rigidez de la penetración y las complejas formas que adquieren los cuerpos, redimensionados por la sensible y explícita (pero no menos bella e intensa) cámara del mexicano Rodrigo Prieto (el mismo responsable de los apacibles y hermosos paisajes, cómplices del idilio en Brockeback mountain). Lust, caution es una pieza de poderosos momentos, como el delirante ajusticiamiento ¿o asesinato? colectivo del traidor Tsao, escena cuya acción transpira una angustiante torpeza y horror desesperado. El primer y torpe encuentro de los amantes, Tai Tai y Yee; o el tardío beso de Huang a Chia Chi, que ofende más que alagar. Demás está mencionar las maravillosas escenas de cama, cuya poesía inquieta hasta al más mojigato. Lejos de su húmedo lecho, los amantes se verán inmersos en una conmovedora reflexión en torno a la traición y la venganza. Personajes involucrados en una débil lucha entre los más sedientos sentimientos de justicia y el inevitable nacimiento del cariño y el afecto, como dolorosa condena redentora e inesperada. Sin concesiones ni atisbos de final feliz, Lee concluye tajantemente en la construcción de una historia que sabe a tristeza y dolor; al amargo desencanto de unos jóvenes creyentes, finamente utilizados, cuya lucha se perdió como la de tantos, pese a los esfuerzos exigidos por un nacionalismo radical, pero momentáneamente sometido.

Apuntes sobre la desnudez de solitarios cuerpos femeninos


¿Quién recuerda un filme titulado Amor a la vuelta de la esquina…? Zipeando en el televisor, una madrugada después de escribir un poco, encontré de nuevo esta película realizada en el trágico 1985. Me llené de regocijo, no lo niego, pues muchos años habían transcurrido desde que vi una copia, en muy mal estado, de esta joya del cine mexicano contemporáneo, facturada en esa época cuando el cine nacional resurgió de las cenizas, cual ave fénix; años en que nuestras películas se distribuyeron bajo la optimista leyenda de “Cine mexicano, la nueva era”; días felices aquellos en que todavía las entregas de los premios Ariel a la cinematografía mexicana se televisaban. El filme fue hecho por Alberto Cortés, realizador mexicano un tanto irregular (en el género de la ficción) que se inició en el cortometraje documental de temática social en los años setentas (género en el que todavía continúa) y que ha consolidado más una carrera como director de telenovelas para Televisa. Desafortunadamente, Cortés sólo nos ha legado tres largometrajes de ficción, la ya mencionada, Ciudad de ciegos (México, 1991) y Violeta (México/Cuba, 1997), las tres, buenas cintas que muy difícilmente se pueden encontrar una madrugada en la televisión por cable o circulando en los videos… y del D.F., solamente. ¿Qué fue Amor a la vuelta de la esquina? en primer lugar era una cinta protagonizada por Gabriela Roel (que por cierto aún anda por ahí en la serie Capadocia) en sus mejores tiempos, muy joven y muy hermosa, y Alonso Echánove, gran actor, quien años después desapareció de los platós de celuloide a causa de su adicción a las drogas. Esta era una historia de amor casi imposible entre una prostituta y un ladrón, consumado sólo por unos días y truncado por muchos meses y años por las circunstancias de la vida. La crónica de un enamoramiento inmediato, reforzado por una intensa atracción sexual que ambos consumaban cada que había oportunidad, en el coche, en el cuarto de un hotel de paso, en la playa, en un sauna… Desafortunadamente, la pareja se vería separada al caer él en la cárcel, a causa de su inclinación por el hurto de lo ajeno. Cortés iniciaba entonces una contemplativa reflexión en torno a la soledad de una mujer enamorada que veía pasar los días, extraviada en una ciudad donde no había más alternativa que fornicar con extraños; atender a un hirsuto y desencantado cliente enamorado (Juan Carlos Colombo); dar un paseo trivial de jovencitas traviesas con su amiga de talón Marta y emborracharse con tequila, sentada un día entero (mirando pasar el tiempo mediante ingeniosas elipsis) en su cantina preferida. Reflexión pausada al extremo de lo soporífero y desesperante (esa era la intención), donde la indiscreta cámara de Guillermo Navarro brindaba al espectador, a detalle, la oportunidad de deleitarse con la cándida belleza de Roel, en un lento viaje hacia la intimidad más desnuda de una mujer que esperaba, siempre esperaba; “encuerada” y “borracha” la mayor parte del tiempo, en su largo viaje urbano de reconocimiento. Mujer movida siempre por un deseo inexpresable e indecible; perdida en el espectral escenario expresionista de la habitación de un hotel que nunca vemos, que sólo conocemos por ese cuarto carente de paredes, fondeado en negro como si de un teatro de marionetas para niños se tratara. Mujer de anhelante mirada que sólo le quedó el empezar a robar para escapar de ese lapso rutinario y emprender un disparatado viaje a Acapulco como si de una búsqueda se tratara. Con guión de José Agustín, Albertine Sarrazín y el propio Cortés, Amor a la vuelta de la esquina fue todo un suceso fílmico en nuestro país (la película tuvo varias nominaciones al premio Ariel, llevándose el de Ópera Prima y Mejor Actriz a Roel), debido a la sensibilidad que transmitía, a esa suave y dulce poesía erótica que fue el ver a su protagonista desnuda y ausente, metáfora de un paraíso compactado en su anatomía mesurada y sutil (ya no era la sexual, voluptuosa e inquietante belleza de Isela Vega, Sasha Montenegro o Angélica Chaín; sino más bien una femineidad a lo Meche Carreño o Alma Muriel), en espera del macho que le cimbró el corazón. La crítica reconoció a Cortés como a alguien que apostaba por un cine diferente, en medio de una cinematografía llena de ficheras y narcos (propuestas valiosas también, por su condición de auténticas); reconoció al autor de un cine desinhibido; de ritmo lento y contemplativo; de sutileza y teatralidad narrativas; de imágenes esencialmente poéticas, más allegado a los estilos europeos que a los mexicanos, éstos últimos mucho más fuertes y directos, pero no menos geniales (como sus contemporáneos Cazals, Ripstein o Hermosillo, todos en esa su vieja etapa).
Con Ciudad de ciegos (un título enigmático), Cortés llamó de nuevo la atención. Seis años habían transcurrido de su ópera prima y el cineasta retornaba con un filme orquestal (muy a lo Robert Altman), con muchos personajes y una diversidad de situaciones que giraban en torno a la convivencia erótica, sexual y amorosa, a través de distintas épocas, en un departamento perdido en un edificio de la Ciudad de México. Otra vez aquí, el tema principal era la mujer, burlada, enamorada, herida, ilusionada, abusada, seducida. Como si de un homenaje se tratara, Cortés regresó a su musa como el resumen erótico de su película (la primera secuencia del filme era Socorro, Roel aún más bella, caminando provocativamente, metida en un traje sastre que le ceñía maravillosamente el cuerpo, que bajo la tela vestía liguero y medias de seda, en una innegable referencia a una famosa foto de los años cuarenta, donde una mujer con cintura de avispa fue capturada por un fotógrafo del cual no recuerdo su nombre). Así iniciaba esta interesante reflexión (que en momentos peca de pretenciosa, sobre todo hacia el final, en aquel caótico videoclip musical protagonizado por algunas rockstar mexicanas de aquellos días, como Caifanes o Santa Sabina) sobre la mujer enfrentada al sexo y al amor; irónico desglose de vidas mediante las impecables y reconocibles elipsis espaciotemporales, sin cortes, de Guillermo Navarro (musicalmente acompañadas por José Elorza, quien recibió su nominación al Ariel) recurso que ya habíamos visto en Amor a la vuelta…, cuya cámara se desplaza coreográficamente a través de las paredes de este complejo departamental, que a media película recibe simbólicamente el embate de aquel sismo que minó a gran parte de la población de la ciudad, como conclusión a una de las historias más interesantes del filme, aquella en que la excelente Elpidia Carrillo maquillaba como “mujercita” a su esclavo amante, Enrique Rocha, en un perverso ritual pre “cachondo”, para posteriormente mirar a cámara con el rostro lleno de dolor y con música de fondo, “Aquí me quedo, aquí nací y aquí me muero, aquí nació mi sueño, aquí nacieron, el agua del arroyo y tú…” El filme, complejo en su narrativa, se desarrollaba entonces como un retablo o mosaico de historias protagonizadas por corazones femeninos, enamorados y muy erotizados; pero finalmente solitarios, como sus cuerpos desnudos frente al espejo, frente a la ventana, en la tina de baño, sobre la hamaca, la cama o cualquier rincón. Lo importante aquí era esa especie de reflexivo y duro homenaje a las féminas en distintas circunstancias de su intimidad.
Entre telenovelas y cortometrajes, Alberto Cortés viajó a Guantánamo, Cuba para realizar Violeta en el año de 1997, desgraciadamente no he podido localizar esta película por ningún lado, y me consuelo pensando en que debe de ser éste un trabajo interesante; sin traiciones, por su título evidentemente de sexo femenino; esperanzado en que Cortés continúe con su admirable estilo (a quien Reygadas debe algo, sólo que con señores como protagonistas), que lo siento un poco desperdiciado en las teleseries. Pero el trabajo es trabajo.

Algo de sus realizacxiones
Cortos documentales: 20 de marzo (’76); La marcha (’77); La institución del silencio (’77); Imágenes de Nicaragua (’89); entre otros.
Largometrajes: Amor a la vuelta de la esquina (’85); Ciudad de ciegos (’91); Violeta (’97)Telenovelas: Atrévete a olvidarme; Ramona (compartiendo créditos con Nicolás Echevarría); Morir dos veces; El día que me quieras; entre otras

domingo, 27 de enero de 2008

jueves, 10 de enero de 2008

Maratón:107 películas


Prueba de sonido en el Auditorio de la Plaza del Camarón en Puerto Peñasco, para el Maratón:107 películas.

sábado, 5 de enero de 2008

Restauran cortometraje de Luis Buñuel


Por Código Cine

Una versión completamente restaurada del cortometraje Un perro andaluz del director español Luis Buñuel, será proyectada cuatro veces en el Festival Internacional de Cine de Berlín, del 7 al 17 de febrero próximo, acompañada por diferentes obras musicales contemporáneas, anunciaron sus organizadores.
Una de las presentaciones de Un perro andaluz en la sección Retrospectiva de la Berlinale será el 9 de febrero, conjuntamente con la exhibición de otra obra maestra del cine surrealista, La chute de la maison Usher de Jean Epstein, con quien Buñuel trabajó entonces como asistente de dirección.
Ambos filmes serán proyectados en versiones restauradas y serán acompañados en vivo por los músicos holandeses Maud Nelissen, Merima Kljuco y Frido ter Beek.
El 17 de febrero, 21 músicos españoles del Grup Instrumental BCN216 acompañarán la exhibición de la obra con la que debutó como director Buñuel y que pronto se convirtió en un manifiesto cinematográfico del grupo surrealista, al que comenzó entonces a pertenecer gracias al artista plástico Salvador Dalí, entre otros. Una de las obras musicales que serán interpretadas acompañando la proyección será “Szenario” (1981/82), del compositor argentino Mauricio Kagel.
La Retrospectiva de la Berlinale presentará además de los 32 filmes que dirigió Buñuel, otras ocho obras en las que participó como asistente de dirección, productor o guionista.

miércoles, 2 de enero de 2008

Luz Silenciosa de Carlos Reygadas


4 de enero de 2007: Mi análisis de Luz Silenciosa en la Sección de Cultura de El Imparcial

domingo, 30 de diciembre de 2007

Películas del 2007 (Recomendación)

Primera Toma presenta

Infidelidad, suspenso y horror para este nuevo año, siete películas que hay que ver

Por Socorro González

Este año fue largo y por tanto resulta un hecho bastante laborioso realizar una especie de compendio de las películas estrenadas durante estos doce meses; títulos buenos, malos, regulares, interesantes, asquerosos, maravillosos, simples, pero filmes al fin de cuentas, que nos mantuvieron al filo o hundidos en la butaca. Prefiero recomendarles siete títulos que estarán en las carteleras de las salas locales (facturados durante este 2007 que termina e incluso en el 2006, pero que por equis razones aun no vemos la hora de su estreno), muy seguramente en los tres primeros meses del nuevo año.
1. Carlos Reygadas es uno de los cineastas que prometen, en un futuro no muy lejano, la conformación de una obra sólida a nivel estético. Con apenas tres largometrajes, este mexicano ha sido reconocido a nivel mundial con numerosos premios y distinciones. Polémico (para un público asustadizo) aunque él no lo pretenda, su cine tiene un adeudo muy grande con artistas como Andrei Tarkovski, Igmar Bergman, Michelangello Antonioni o André Bresson, maestros que en Reygadas, aunque él no lo diga, han dejado una marcada huella estilística. Su más reciente filme, Stellet Licht (’07, Luz silenciosa en México), es el frío y a la vez conmovedor relato de una infidelidad, que, como la mayoría de éstas, está sazonada por la culpa, el dolor y la tragedia. Lo genial de esto es precisamente la destreza que el joven cineasta imprime en todo el filme. Como en su Batalla en el cielo (’05), Reygadas opta por un discurso lento, de planos largos y pausados; por un montaje al interior del encuadre que permite la percepción de ese universo animado por la monotonía y ambientado por la armonía de los sonidos naturales y el incansable tic-tac del reloj. Un bello y triste filme que esperamos pronto ver en nuestros teatros.
2. Los hermanos Coen regresan con No country for oldmen, protagonizada curiosamente por el español Javier Bardem. Geniales, cínicos, absurdos, virtuosos e inquietantes, Joel (dirección) y Ethan (guión) han sido los responsables de algunos de los más representativos filmes (desplazándose con maestría de la comedia al suspenso) de la cinematografía estadunidense contemporánea: Millers crossing (’90); Barton Fink (’91); Fargo (’96); The man who wasn’t there (’01). Abandonando casi por completo los gags, la terrible pareja regresa con este temible thriller muy en la línea de Simplemente sangre (1984, su ópera prima) o su tan elogiada y multipremiada Fargo, secuestro inesperado (1996); historias delirantes de trágicos y obscuros desenlaces. Esperemos tenerla pronto en nuestros cines.
3. Redacted (algo así como redactado) de Brian de Palma, es otro más de los filmes que se inscriben sin concesiones a una fila de títulos antibélicos y “antibushistas”. Nada nuevo para de Palma, quien ya había demostrado ser un duro crítico de la guerra y de los enfermizos procedimientos de los sistemas y ejércitos norteamericanos con Casualities of war (1989, con un muy detestable Sean Penn). Maestro en el suspenso y creador de memorables secuencias ¿quién no recuerda títulos como Dressed to kill (‘80); The untochables (‘87); Scarface (‘83); Raising Cain (‘92) o Femme fatalle (‘02)? O sus geniales inmersiones en el horror: Sisters (‘73); Carrie (‘76) o The fury (‘78). Pese a la demanda impuesta por el gobierno estadunidense, De Palma llega con su Redacted sin tapujos, arremetiendo contra aquellos que se encargan de filtrarnos la guerra (por demás está decir injusta) en el Oriente Medio.
4. Difícil que David Lynch y su Inland Empire aparezcan en nuestros teatros, a menos que de alguna muestra especial se trate. Son pocas las películas de este autor que recuerdo en una sala de cine local (corríjanme si me equivoco): Lost highway (‘97); The straight story (‘99) y Mulholland Dr. (’01). No hay que perder las esperanzas ya que curiosamente son sus tres últimos largometrajes los que se han exhibido. Si las primeras películas de Lynch son complejas (por no decir difíciles); actualmente este demente del celuloide se ha cerrado casi por completo en realidades oníricas donde todo parece no tener sentido ni conexión alguna que no sea la violencia que subyace en los textos. Sus últimos filmes se construyen como situaciones obscuras y mórbidas, de un delirio contenido e hipnotizante (como la misteriosa e inquietante primer parte de Lost highway, protagonizada por un afectado y adolorido Bill Pullman y una espectral y sensualísima Patricia Arquette). O los desconcertantes y absurdos encuentros y desencuentros de la sonorense Laura Harring (según el expediente Gándara) con Naomi Watts en Mullholland Dr., hasta terminar en uno de los más caldosos encuentros lésbicos que se han filmado en una película que abiertamente no se considera erótica ni mucho menos porno. Inland Empire (’06) no es la excepción; sino lo contrario, es el más críptico filme que Lynch ha hecho después de su tormentoso clásico Eraserhead (’77) y su primer trabajo en video digital. Un experimento atmosférico, una patada al intelecto de todos aquellos que pretendemos adentrarnos sin permiso en el lenguaje cinematográfico. Un relato pesadillesco de texturas y sensaciones para contar el proceso de degradación de su protagonista (una danteana y ultrajada Laura Dern), sin saberse a ciencia cierta qué momento es el real, cuál el fílmico (se hace una película en la historia) y cuál la pesadilla. Dura aproximadamente tres horas por si se animan.
5. David Cronenberg estrenó este 2007 su Eastern promises, un relato de suspenso, violento y estilizado (como todas sus películas), atrevido e interesante. Hay que reconocer que este canadiense de siniestras y enfermizas ideas ha construido una de las filmografías más insólitas y repulsivas en la cinematografía contemporánea. Sus filmes, que han tenido una notoria maduración intelectual y estética, siguen conservando su trasfondo insano y provocador. Su obra tiene una notoria división formal iniciada con The fly (’86), aquel angustiante filme donde el Dr. Brundle se transformaba en un repugnante bicho debido a un error científico ocasionado por él mismo. Sin embargo, sus títulos anteriores -Shivers(‘75); Rabid (‘77); The brood (‘79); o Scanners (‘81), por mencionar algunos; de factura independiente, tirándole a la serie B- son la génesis de una larga historia de violencia, mutaciones, horror, demencia, parásitos, sexo y otros bizarrismos que actualmente no termina. Sí, su cine quizá ya no sea una indagación tan visceral y orgánica, explícita y morbosa; más lo inquietante en sus propuestas se siente como ese dolor generado por una astilla en la cutícula de nuestro dedo medio.
7. Sweeney Todd, the demon barber of Fleet street es el título de la nueva entrega del terrible Tim Burton. Basada en el musical homónimo de Broadway escrito por Stephen Sodheim, esta cinta protagonizada por Jhonny Depp y Helena Bonham Carter, describe la sangrienta historia de una venganza, movida por el obscuro rencor de su protagonista quien fue encarcelado injustamente, perdiendo a su pequeña familia. Una vez más, Burton ha creado un filme de sorprendente factura visual y atmósferas enrarecidas. Con su habitual destreza e ingenio, el cineasta cierra este año con un terrorífico, gótico y fantástico “cuento navideño” que para nuestro infortunio estaremos viendo por allá por febrero del año que se avecina.

El panorama fílmico para estos meses será muy interesante; estos son solo siete títulos que anhelamos nos lleguen pronto (se me han escapado nombres como el de Clin Eastwood, Paul Leduc, Martin Scorsese, Luis Mandoki, Christopher Nolan, Julian Schnabell, Ang Lee, Tony Gilroy, Sarah Polley, Sean Penn, Juan Antonio Bayona, Sophie Marceau, Ben Affleck estrenándose como Director y muchos más); sino, tendremos que conformarnos con acudir al cine club más cercano y montarnos nuestro teatro en casa. Feliz año 2008.

*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma A.C. desde 1996. socorro1977@gmail.com

lunes, 17 de diciembre de 2007

Otra Navidad con Tim Burton

Primera Toma Presenta:


Otra navidad con Tim Burton


Por Socorro González

Hablar del cine de Tim Burton es referirse a un universo de fantasía espectral, de personajes únicos, maravillosos y espeluznantes; universo romántico y gótico donde los límites entre lo maravilloso y lo real se desvanecen y se replantean como elementos paralelos, confundiéndose entre sí, generando ricas y diversas posibilidades en textos de una exquisita factura visual, llenos de riqueza narrativa y críticos trasfondos. Su obra, iniciada en pleno en el año de 1985 con Pee-Wee´s big adventure (La gran aventura de Pee-Wee, en nuestro país) hasta su más reciente filme Sweeney Todd, the demon barber of Fleet street, se consolida como una de las filmografías más insólitas en la historia del cine contemporáneo. Nacido en Burbank, California, Burton se caracterizó siempre por ser un tipo excéntrico, absorto y altamente imaginativo. Iniciado como dibujante y animador para Walt Disney Pictures, Burton realiza sus primeros trabajos en cine, de los cuales destacan los cortometrajes Vincent (1982) y Frankenweenie (1984), con tales títulos, el cineasta empezaba a dar muestra de su ingenio y descubría sutilmente su imaginario un tanto retorcido y con brochazos de negrura discursiva. En Disney, el joven Tim no tuvo mucho futuro ni resonancia, su principal colaboración, inacreditada, se dio en El zorro y el sabueso y fue mal vista por los ejecutivos, debido a que sus diseños “hacían ver a los personajes como animales muertos en la carretera” (con el paso del tiempo una virtud; mas que un defecto). Sin embargo es Beetlejuice (aquí, El superfantasma, E.U., 1988), historia protagonizada por Michael Keaton, Alec Baldwin y Gena Davis, el filme donde Burton da rienda suelta a su imaginación ya con mayor desenfado, creando una extraña galería de personajes, “humanos” y animados, que mucho hablaban de la riqueza imaginativa del joven cineasta. Con su siguiente filme, Batman (1989), Tim Burton se convertiría en una suerte de inspirador para muchos realizadores que, en determinado momento de sus carreras, optarían por la realización en celuloide de algún cómic famoso; sin embargo, son contados los productos en donde se ha logrado recrear e inclusive (como lo hizo Burton con sus dos cintas sobre el hombre murciélago) trascender las propuestas estéticas del cómic. Con ambas realizaciones, Batman y Batman returns (esta última, Batman regresa, E.U., 1992), que además de ser superproducciones contaban con un excelente reparto (Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Basinger, en la primera; el mismo Keaton, Danny de Vito, Michelle Pfeifer y Christopher Walken en la segunda), Burton conoció el éxito en taquilla y las fanáticas audiencias millonarias. Además, la crítica y el público conocedor, que no se conforma con la simple expectación, lo consideraban ya, apenas en su quinto largometraje, en la prestigiada categoría de autor. A tal caracterización contribuyó muchísimo el filme que el artista realiza entre sus versiones del (anti) héroe volador, Edward Scissorhands (en México, El joven manos de tijeras, E.U., 1990); para muchos, incluido un servidor, su obra maestra. Historia de gran belleza en todos sus sentidos, donde Burton dio una muestra de perfecto equilibrio narrativo. Aquí parecen resumirse todas sus inquietudes y preocupaciones; su imaginario (poblado siempre por personajes marginales, entes inadaptados, ajenos y absortos en su mundo marcado por ciertos traumas y frustraciones) se desborda en un nostálgico poema invernal de un romanticismo y genialidad insuperables. Con Edward Scissorhands, Burton se definió lapidariamente como uno de los últimos poetas fílmicos, poseedor de una gran e incisiva capacidad crítica, que se desliza y se adentra en el espectador mediante bellas e inquietantes alegorías. No en vano, la mayoría de sus historias (de abundantes metáforas) se ubican casi siempre en invierno, en la víspera o durante la temporada navideña; esa época donde todos los sentimientos se reconcilian y las adversidades se olvidan. Pero en el cineasta, este cronotopo adquiere otras dimensiones de dualidad; así, la frialdad literal del tiempo de nochebuena será el ámbito idóneo para que afloren los sentimientos más obscuros y siniestros en sus personajes antagónicos, caricaturas de una sociedad tan perversa como aristócrata (Burton y David Lynch parecen ir de la mano en cuanto a sus intereses críticos; sólo que en el primero todo encubierto tras el encanto de los cuentos de hadas; y en el segundo todo se descifra tras los códigos del thriller, muy mórbido y sórdido a veces y salpicado con constantes chorros de violencia). Será también el tiempo perfecto para la concepción de genialidades atmosféricas y escenarios de una majestuosidad artesanal, tan o más fascinantes que aquellas distorsiones expresionistas de Wïene, Murnau o Lang. Es en estos escenarios de gélida nostalgia donde Eduardo Manostijeras ha de enfrentarse a la dura pérdida de la inocencia y al destello del amor que se queda sólo en eso (expresado en una de las mejores secuencias que el cineasta ha logrado, aquella donde el pálido joven, un perfecto Jhonny Depp, esculpe figuras en el hielo); o donde Bruce Wayne ha de seguir combatiendo con los demonios de venganza que lo carcomen generándole dudosos ideales de justicia en Batman returns (con su escena memorable también, la posesión y resurrección de la torpe secretaria, posteriormente Gatúbela, realizada por los gatos, una emocionante lección de montaje). Es esta época el reino que Jack busca imitar con tanto entusiasmo en esa bella poesía animada que es The nigthmare before Christmas (1993); o la luminosa anunciación de que la maldición se ha ido junto a la insaciable sed de venganza y muerte del obscuro jinete en la escena final de Sleepy hollow -una verdadera joya expresionista, cuya fotografía estuvo a cargo del argentino Emmanuel Lubeski (sin duda en su obra maestra como fotógrafo), perfecta por donde se le vea-. Charly and the chocolate factory (2005) se construirá como eso, un “tierno” cuento navideño de dimensiones fantásticas y mágicas, donde las cínicas experiencias de cada niño con el inadaptado y vengativo Wonka será la lección a aprender de los adultos. Después de este filme, inspirado en una novela de Rohald Dhal, este demiurgo realiza Corpse bride (en México, El cadáver de la novia, E.U., 2005), filme ubicado también en la gélida estación. Aquí, el cineasta regresa a su querida animación, con un interesante relato de ultratumba, perfilado desde los códigos de la comedia negra y en el que describe las peripecias del protagonista que contrae matrimonio con un cadáver; una joya animada, un genial y grandioso trabajo de terribles y tiernas criaturas netamente Burtonianas. Actualmente, este artista prepara el estreno de su más reciente obra, Sweeney Todd, the demon barber of Fleet street, protagonizada por Jhonny Depp y Helena Bonham Carter, actual esposa de Burton. Basado en el musical de Broadway firmado por Stephen Sodheim, esta es la obscura historia de un joven (otra vez Depp) encarcelado injustamente y apartado de su bella mujer y su bebé, quien regresa, como si del mismo infierno se tratara, a cortar de un solo, certero y sangriento tajo las gargantas de todos aquellos responsables de su sufrimiento; convirtiéndose en un demonio cegado por la venganza que infunde el pánico a toda la población, acompañado por su espectral cómplice, la Sra. Lovett (Bonham Carter). El filme, clasificado R, al parecer por su explícita violencia, se estrenará en Norteamérica el 21 de diciembre; en nuestro país, Sweeney Todd se estará viendo por allá en el mes de febrero. Habrá que esperar esta obra de la cual ya se habla y genera ansiosa expectativa y cuyo trailler resume la obscura y arrogante belleza, tan característica en este cineasta, de una historia de injusticia, rencor y venganza ubicada, irónicamente, en la tan anhelada época navideña.

*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma, A.C. desde 1996. socorro1977@gmail.com

sábado, 1 de diciembre de 2007

Stellet Licht

Primera Toma presenta:

Luz Silenciosa

Por Socorro González

Dentro de una cinematografía que se inclina hacia lo violento, lo tortuoso, lo melodramático y denso, el cine de Carlos Reygadas sobresale como un leve destello de sensibilidad; sí, un poco o bastante pretencioso, pero de gran valor por ser diferente, no nuevo, pero sí distinto en nuestra actual cinematografía (la que logra cierta comercialización y por lo tanto exhibición), tan tendenciosa en la cuestión social, de aparente y chocante compromiso, plagada de violencia y humor negro desgastado. Reygadas, con tres largometrajes en su haber: Japón (2003); Batalla en el cielo (2005) y Luz silenciosa (Stellet licht, 2007), es actualmente considerado un autor, tanto por la crítica como por el público que ha visto su obra y, vaya, sabe un poco de cine más allá del entretenimiento. Sus películas son esperadas en festivales con ansia, y todos comenzamos a hablar de él como se habla de los grandes de la cinematografía. Y es que su propuesta fílmica busca trascender, primeramente, los niveles estéticos y llegar, por medio de los recursos propios del lenguaje cinematográfico (con una minuciosa exploración de la imagen y sus posibilidades) a la construcción de historias tan normales y reconocidas; pero al mismo tiempo tan ajenas y distantes gracias, precisamente, a esa narrativa tan extraña en nuestro país, más propia y familiar de la sensibilidad europea. En los textos fílmicos de Reygadas podemos encontrar a Tarkovski, Antonioni, Bresson o Herzog y ¿por qué no? más recientemente a Jarmush. Estos autores, y muchos otros, son fuente de inspiración estética del mexicano, imposible negarlo; sino al contrario, la asimilación de estos lenguajes le han permitido a él la posibilidad de formación de uno propio, de fuerte sensibilidad y de un tecnicismo impecable cuyos logros de abstracción lo revelan como un poeta de la imagen fílmica. Luz silenciosa, su más reciente trabajo, lo constata. Ubicada en una comunidad menonita al norte de México, esta es la historia de un triángulo amoroso destinado al fracaso y la desgracia. Johan, su protagonista (Reygadas continúa con su fijación en los hombres maduros) se debatirá entre el amor y el deseo. Su pena será mayor debido a que ama a ambas mujeres y no está dispuesto a perder a ninguna. Su esposa Esther, quien conoce el adulterio, representa la calidez del hogar y la familia (numerosa además); la estabilidad emocional pero al mismo tiempo las ataduras a una vida sin otras emociones que no sean la del trabajo y sus satisfacciones. Su amante Mariana (curiosamente de físico menos agraciado), representa la pasión y la posibilidad de un desenfreno tardío; el ansia de la entrega en la búsqueda de ese deseo otoñal que sus edades les permite –excelente la escena del último encuentro sexual, de un erotismo contenido, agresivo y tierno-. De nueva cuenta, el cineasta construye la historia de un amor doloroso, al igual que en su filme anterior, sólo que aquí todo se desarrolla en la armoniosa frialdad del campo, un universo simbólico de sonidos y sensaciones, el loquos amoenus sin la estridencia urbana que rodea a los explícitos amantes de Batalla en el cielo. En Luz silenciosa todo es sutileza y contemplación, elementos narrativos que contribuyen en la creación de una atmósfera casi onírica (y un tanto fantástica, sobre todo hacia su final) donde los personajes interactúan como abstraídos y aletargados (con el toque característico que da el no ser actores profesionales) en un diálogo callado, donde las cosas más importantes se dicen con el silencio o los sonidos ambientales: el incesable cantar de los grillos, el aflojerado mugir de las vacas o la infinita quietud del cielo nocturno, en esa bella elipsis del amanecer que es la secuencia inicial, al más puro estilo Tarckovskiano, donde todo pareciera estar ralentizado. O la caminata entre la hierba y el encuentro en el campo, donde los sonidos de los labios al juntarse y reconocerse describe la pasión de la pareja. O el constante tic tac del reloj, tan ensordecedor y tajante que el mismo protagonista decide pararlo casi al inicio, como señal de que nada debería de seguir su curso y por ende, tener una conclusión; mismo reloj que casi al final el viejo padre de Johan, con su eterna sonrisa de muñeco, echará de nuevo a andar, ya que el tiempo tiene que transcurrir, pese a la latente obscuridad de los días venideros.

Luz silenciosa (Stellet licht)
Una coopruducción entre México, Francia, Alemania e Irlanda
Dirección: Carlos Reygadas
Reparto: Cornelio Wall, Miriam Toews, María Pankratz, Peter Wall
Fotografía: Alexis Zabe
Edición: Natalia López

Hasta el viento tiene miedo

Primera Toma Presenta:

Hasta el viento tiene miedo

Por Socorro González

En el año de 1968, el cineasta Carlos Enrique Taboada realiza uno de los filmes de terror más emblemáticos en la historia del cine mexicano: Hasta el viento tiene miedo. En él, Taboada contaba la cándida historia de un grupo de jovencitas (Alicia Bonet, Norma Lazareno, Elizabeth Dupeyron, Renata Seydel…) en un internado para señoritas, dirigido por Bernarda, una mujer dura y autoritaria (Marga López en un papel insólito en su carrera como actriz) que escondía un pasaje obscuro en su historia personal y en la del colegio. Poco a poco, la tranquilidad de las chicas, impuesta a base de reglas, se empieza a ver alterada por una presencia sobrenatural, que paulatinamente se revela como el fantasma de una estudiante más, quien un año atrás se había quitado la vida en la torre de la apartada escuela. Con estos elementos, el cineasta logró un filme rico en suspenso; un relato inquietante de principio a fin, plagado de tenebrosos detalles que envolvían a sus protagonistas en una atmósfera de verdadero terror y estremecimiento. De ritmo lento y contemplativo, este relato nos adentraba sigilosamente, a través de su hierática protagonista Claudia (Bonet y su belleza de “mosquita muerta”), en los entresijos de una historia de venganza pura y maligno resentimiento, de final trágico y desconcertante. Una verdadera joya de inspiración Lorquiana (Taboada realizó un muy buen homenaje a La casa de Bernarda Alba, del dramaturgo y poeta español).
Este año, nos llega su remake, una definitiva sorpresa, un verdadero atrevimiento, puesto que Hasta el viento tiene miedo, la original, pienso que es de esos filmes imposibles, por respeto, de rehacerse. Dirigida por Gustavo Moheno, crítico de cine, el guión adapta su argumento original a nuestros días, como tratando de darle frescura y vigencia a la anécdota. De esta nueva versión son rescatables su cuidada fotografía (de tonos grises y negros que le permiten una atmósfera de sugerente densidad, muy diferente a la de Taboada, quien optó por una imagen bastante colorida, de cierta tonalidad sepia); su partitura musical, un tanto excesiva, pero muy buena debido a su corte clásico (nada de grandes efectos electrónicos o estridentes chillidos); y su ritmo pausado, muy en deuda con su inspiradora. Sin embargo, esta nueva entrega comete el error de hacer obvios ciertos detalles que en su original la sugerencia era lo que enriquecía su relato; así, el lesbianismo contenido y castrante de la directora (ahora, Verónica Langer), motivo por el cual Andrea fue conducida a la muerte, aquí se evidencia de más, reduciéndose a la cursi escena del encuentro antes de la tragedia en la torre, al descubrirse la relación entre la joven y la doctora (Mónica Dionne) del ahora centro de rehabilitación para niñas problema. Motivos como el suicidio, la anorexia, la menstruación o las “malas palabras” se tocan aquí con libertad; como elementos nuevos en la historia, lejos están de ser un buen soporte narrativo y más bien se acercan a una intención por llamar la atención y hacer la historia un tantito polémica con temas nada novedosos pero sí de actualidad. De paso, las chiquillas del reparto aprovechan para mostrar su profesionalismo y compromiso realizando una serie de desnudos, más que la protagonista misma (Martha Higareda), que, estudiándolos bien, resultan innecesarios; la cuestión aquí era actualizar lo inactualizable, lo repito, por mero respeto. Un remake innecesario. Por lo demás, la película es casi igual a la original, respeta los detalles atmosféricos que aportan el suspenso, aquellos lamentos perdidos en el viento que, siendo niño, erizaban mis vellos cada vez que veía la película; el llanto con risa de Andrea reclamando la venganza; su delgada sombra en las paredes del internado o su estática y pálida figura en los espejos, arrancando los gritos de Kitty (Norma Lazareno) en aquella antológica escena del strip tease; o el dulce murmullo de su voz llamando a Claudia (Bonet-Higareda) por las noches, en su empeño por poseerla.
Homenaje o simple “refrito”, el filme del gordito Moheno deja una sensación final, y es la de querer, después de años, experimentar de nuevo el miedo que Taboada nos hizo sentir a muchos con sus inquietantes historias.

Hasta el viento tiene miedo
México, 2007
Dir.: Gustavo Moheno
Reparto: Martha Higareda, Verónica Langer, Mónica Dionne, Danny Perea

El Perfume


Primera Toma presenta:

Notas sobre El perfume: historia de un asesino, de Tom Tykwer

Por Socorro González

Puerto Peñasco, Sonora. A 12 de noviembre de 2007. Hace aproximadamente dos meses llegó a los videoclubes el filme Perfume, historia deun asesino (G.B., Fr., E.U., 2006) del cineasta alemán Tom Tykwer. Confiesoque la esperaba con ansias, como lo he hecho con cada una de sus películas, quesiempre vienen a ser una singular y fresca experiencia. Cada filme de Tykwer representaun despliegue de virtuosismo y una inventiva garantizada; aunado a esto, su genialdestreza narrativa, que lo revela como un indudable autor, nos llevará a lolargo de historias que siempre se mueven en los límites de lo absurdo y lofantástico; de lo extraordinario en los momentos más obscuros de la vida deciertos personajes, generalmente seres marginales, aislados y solos, quedeambulan cercanos a la muerte, cuya casi nula existencia se verá trastocadarepentinamente por el amor y la felicidad –que cursi, dirán-; sentimientos pordemás difíciles de alcanzar; y es aquí donde Tykwer, con osada maestría, entretejesu discurso y comienza la función. Basada en la novela homónima de PatrickSüskind y asumiendo los riesgos que toda adaptación literaria conlleva, El Perfume de Tykwer narra la historiade Jean-Baptiste Grenouille (Ben Wishaw), el joven aprendiz de perfumero que seconvierte en asesino de jóvenes doncellas, en su búsqueda desesperada de la másperfecta esencia, poseedora de las gracias y encantos hechiceros que pongan ala humanidad a su merced. Poco a poco, este necio nigromante irá apoderándosede los más recónditos olores femeninos, mediante elaborados e inquietantes procesosde extracción. Con esta anécdota, Tykwer construirá un relato de exquisitaesencia poética, de encantadora elaboración visual sólo comparada con el Barry Lyndon (G.B., 1975)de StanleyKubrick. Su personaje sigue siendo aquel tan familiar para el cineasta, el serque asoma su rostro desde la obscuridad; ente marginado de dudosa existencia; sobrevivientee inadaptado social de mente un tanto retorcida que acude al fuerte llamado desus sentidos, librando los obstáculos que se le presenten, perdido en laceguera de su obsesión, tan insana pero necesaria, que finalmente saldráredimido pese a la adversidad. Jean-Baptiste no es muy distinto de María, aquellaentrañable mujer (interpretada magistralmente por Nina Petri), perdida en lainfernal negrura de su casa; relegada a condición de objeto por su marido ypadre; agobiada por sueños incestuosos y la culpa por la muerte de la madre; dela que hasta hoy viene siendo la obra maestra de Tykwer, María Mortal (Alemania, 1993). Ni tampoco es diferente a Sissi (aquellahierática y pálida Franka Potente), quien se encuentra a escasos segundos de lalocura, inmersa en esa clínica mental donde ha tenido que aprender a masturbara los idiotas; o a Bodo (Benno Fürman),quien llora y se conmueve ante las tristezas y angustias ajenas (La princesa y el guerrero, 2000). Ni ala pareja de fugitivos, Phillipa y Fillipo (Cate Blanchet y Giovanni Ribissi,respectivamente) de En el cielo (Heaven, 2002), quiens han encontrado lapaz en la infinita lejanía del firmamento. La condición de fábula del filme,también es una constante en el realizador, quien presenta una especial fijaciónpor el detalle fantástico como vehículo de liberación de sus personajes. Sólomediante la transgresión de la realidad a través de lo fantástico, suscriaturas lograrán existir y consumar sus más recónditos deseos; así, la vidamisma de Grenouille se construirá como un cuento maravilloso (sólo basta ver lagenial escena del bebé en el orfanato) donde los acontecimientos se perderán enlas fronteras de la fantasía y el milagro (tan absurdo y surreal como la tiernaorgía del pueblo de Greesse hacia el final de la película). Esta constante delautor es, quiza, una de las principales características que definen sus textosfílmicos.

Director: Tom Tykwer
País: Francia, Gran Bretaña, E.U.
Guión:Andrew Birkin, BernEichinger. Basada en la novelahomónima de Patrik Süskind
Reparto:Ben Whishaw, Dustin Hoffman, Alan Rickman


*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma A.C. desde 1996.

martes, 13 de noviembre de 2007

Camino a Guantánamo



Se publicó en la Sección dominical Perfiles (Periódico http://www.elimparcial.com/ ),

el domingo, 11 de noviembre de 2007


Primera Toma presenta:


Camino a Guántanamo
Por Socorro González

En el año 2006 se dio a conocer la película The road to Guantánamo, de Michael Winterbottom y Mat Whitecross, ambos cineastas de origen británico. La cinta -que se llevó el reconocimiento al mejor director en el festival de Berlín ese mismo año- más que polémica, es mesuradamente atrevida; sin embargo, no se puede luchar con una mercadotecnia que, muchas veces, crea falsas expectativas y prejuicios que al visualizar la obra nos causan una especie de choque e insatisfacción que molesta mucho. Algo así me sucedió con este filme, el cual me agrado bastante, pero he de confesarlo, mi mente morbosa esperaba un poco más de violencia e injusticias que, de haber estado en éste, sí hubiera sido polémica y escandalosa, pero también habría rayado en el exceso y empobrecido un texto que se antoja tan humano y denunciante; pero al mismo tiempo tan entretenido como una buena película de aventuras. Esta es la historia de cuatro amigos británicos, de origen pakistaní, que viajaron a su tierra de origen a la boda de uno de ellos; ninguno sabía que tardarían dos años y medio en regresar a su casa; totalmente distintos, un mucho más viejos y con las arrugas que deja el dolor, el miedo y el sufrimiento en el rostro. Basada en hechos reales, sobre la captura en Konduz, Afganistán, de varios hombres supuestamente vinculados con el Ejército Talibán; el relato está construido desde una perspectiva aparentemente documental, de gran fluidez narrativa apoyada por las intervenciones, directamente a cámara, de sus protagonistas, describiendo irónicamente el infierno vivido en ese país abatido por el ejercito estadounidense; quienes finalmente los toman prisioneros. Con su estilo tan característico (muy en deuda con el más puro Jean-Luc Godard de la nouvelle vague, sólo que ahora con una nerviosa cámara de video digital al hombro; un montaje de marcada esencia poética, que respeta el silencio y “arremete” contra la contemplación, estabilidad y belleza de las tomas largas sobre bases fijas), Winterbottom inicia aquí la exploración punzante de algunos delirios de la guerra; más bien, del ataque sin tregua de un país hacia otro, todo esto visto únicamente desde la desconcertante perspectiva de sus cuatro jóvenes protagonistas, Shafiq, Asif, Ruhel y el prontamente desaparecido Monir; así como por el recurso de ciertas tomas de archivo verdaderamente documentales. Es aquí donde el peor de los terrorismos comienza. En su trayecto a la base militar norteamericana de Guantánamo, en Cuba, todo aquel numeroso grupo de hombres capturado por La Alianza del Norte será sometido a constantes vejaciones, a humillantes y repetitivos interrogatorios –que, viéndolos bien, se antojan más a “loock at me asshole! This it’s your new history and we just wrote it now!- que tienen como finalidad localizar el paradero del líder afgano Osama Bin-Laden. Pese a lo que al inicio del filme esperaba, un arrebato de violencia explícita (posible, considerando a uno de sus directores), un alegato compasivo en contra de la guerra; un descarado escupitajo al presidente Bush y su enferma administración… el desarrollo del relato descansa sobre una acertada y fría objetividad por parte de sus realizadores; quienes han sabido interponerse a todo arranque de ira contra un hombre, un gobierno y un país que se han creído los redentores de esta humanidad. Aquí sí que la posible comunión con la historia dependerá de los grados de sentimentalismo de los espectadores; ya que los distintos niveles de ironía del discurso fílmico constantemente estarán equilibrando la tragedia de los personajes. Winterbottom no permitirá jamás un desplante de sentimentalismo -de alcances melodramáticos muy a lo Babel (González Iñárritu, México-E.U., 2006)- y compasión por las víctimas, sino sólo se dedicará a mostrar lo desafortunado de su viaje tormentoso; tampoco caerá en la violencia explícita a base de golpizas; sino su interés real parece ser aquel que pretende descifrar lo que sería un verdadero terrorismo, que se origina en las palabras, tan o más hirientes que una paliza en esa especie de jaula para perros que funciona como celda; practicado evidentemente, por los malos de la película, el ejercito invasor y captor. Por último, resta decir que The road to Guantánamo es una más de las reacciones (que cineastas como Kubrick, Stone, De Palma, Moore y más recientemente Eastwood han tenido también), desesperadas o no, a una realidad por demás injusta; generada por la ceguera de un sinnúmero de gentes que ha decidido mantener en el poder a una de las mentes más enfermas de la historia humana. Una reacción que en ningún momento pretende ofrecer una solución, ni un aliento de esperanza; sino que, al contrario, te deja con una sensación de incomodidad e impotencia, y uno piensa que la única solución nunca llegará.

The road to Guantánamo (Reino Unido, 2006)//Dirección: Mat Whitecross y Michael Winterbottom//Música original: Harry Escott y Molly Nyman//Actores: Riz Ahmed, Farhad Harun, Wagar Siddiqui, Afran Suman

*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma A.C. desde 1996. primeratoma@hotmail.com

domingo, 4 de noviembre de 2007

Halloween, una noche para recordar



Primera Toma presenta:

Halloween, una noche para recordar


Por Socorro González
primeratoma@hotmail.com

Se acerca Halloween y con ello sus respectivas noches de dulces y celebración; fiestas de disfraces y reuniones estrafalarias. Mientras los grupos de niños corren de casa en casa solicitando golosinas a las familias, en algunos lugares recónditos del mundo, las brujas y brujos se congregan en lo que a ellos les corresponde, en celebración macabra de su momento. Hace veintinueve años, en una noche como esa, se estrenaría una de las piezas cinematográficas más relevantes en el género del horror: Halloween, de Jonh Carpenter, exactamente en el año de 1978. Su joven realizador, apenas en su tercer largometraje –dos años atrás ya había también estremecido con su inquietante Asalto en la crujía 13- automáticamente se convertiría en uno de los directores de culto del género y crearía a uno de los asesinos seriales más siniestros y terroríficos, el perturbador Michael Myers (Tony Moran, en su original). Con esto, Carpenter desataría una suerte de boom en sus contemporáneos realizadores, quienes motivados por las ideas más enfermizas iniciarían una serie de cintas de asesinos en serie, movidos por una mórbida locura o por fuerzas sobrenaturales, sedientos de la sangre de grupos de teenagers, algunos virginales; otros muy “calenturientos”, perdidos en sus casas o de excursión en algún bosque de cierta ciudad o pueblo de E. U. Así nacerían personajes como Jason Voorhees (Viernes 13, 1980, Sean S. Cunningham) o Freddy Krueger (Pesadilla en la calle del infierno, 1984, Wes Craven) herederos del sadismo, al igual que Myers, de Leatherface, aquel enfermo mental que con motosierra en mano, realizó una delirante carnicería en la terrorífica Masacre en Texas (1974), de Tobe Hooper. Regresando a Halloween, diré que esta obra es, a mi parecer, la mejor de todas, gracias a que Carpenter optó por un discurso pausado y sugerente, tan obscuro como la noche en que todo sucedía. Como buen manipulador, Carpenter nos dio una lección –que perfectamente entendió Alejandro Amenábar con su magnífica Los otros (E.U., 2001)- sobre este tipo de cine, que es, básicamente, atmósfera, ambiente. Su criatura siempre aguardaba en las sombras, al acecho de su próxima víctima. La cámara subjetiva de Dean Cundey (cine fotógrafo que trabajaría en otras ocasiones con este director) se asume como un personaje más que nos mantiene siempre a la expectativa, funcionando en determinados momentos como los ojos del victimario; escondido, “agazapado”, como es sabido que se encuentra siempre el mal, cuidándonos por detrás de los rincones, de las puertas, de los objetos. La sencilla y perturbadora secuencia de créditos, donde veíamos a la tradicional pumpkinhead sonriendo maléficamente, acercándose del fondo hacia nosotros (a ritmo del tétrico y agudo sintetizador de fondo), para dar paso a la siguiente secuencia, aquella donde apreciábamos la acción a través de los ojos, ocultos tras la máscara de Myers, un niño de seis años, recorriendo una calle donde distintos infantes cruzaban el encuadre corriendo hacia las casas en busca de dulces. La presencia se adentraba en su propio hogar, tomaba el arma que lo acompañará siempre (un brillante cuchillo “cebollero”) y acudía presurosa a darle fin a la joven doncella que se esforzaba en la víspera de perder dicha condición con su novio en un sofá. Así empieza Halloween, entre movimientos y saltos de cámara, intencionalmente imperfectos como recurso angustiante. La lente, casi a lo largo de todo el relato, se mantendrá desplazándose vertiginosamente del la obscuridad total a sólo unos tenues rayos de luz (en un escalofriante expresionismo) que apenas nos permitirán localizar a la víctima en sus últimos momentos. Dies y siete años después, “es la noche que Él ha venido a casa” y el infierno de Laurie Strode (una jovencita Jaimie Lee Curtis) lo tendrá en su propio hogar, que se convertirá en un laberinto de terror al recibir la visita del asesino de rostro blanco e inexpresivo, que ha regresado a consumar su misógina venganza.
Halloween tuvo algunas secuelas después, y pese a que algunas fueron escritas por el propio John Carpenter y Debra Hill; la esencia angustiante y claustrofóbica de la original se fue perdiendo, y las historias se fueron convirtiendo en escenas de sexo, en aquel tiempo, medio explícito y sangrientas masacres de jovencitos. Myers regresó una y otra vez con su misma personalidad, por la sangre de nuevas generaciones, hasta culminar en H20, veinte años después, (Steve Miner, 1998), y más recientemente en su remake-homenaje-parodia del mismo nombre, a cargo del cantante y ahora director de cine splatter Rob Zombie.

Halloween (E.U., 1978)//Director: John Carpenter//Guión: John Carpenter y Debra Hill//Fotografía: Dean Cundey//Música original: John Carpenter//Actores: Donald Pleasense, Jaimie Lee Curtis, Tony Moran.

domingo, 23 de septiembre de 2007

The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (2007)













Brad Pitt, parece que será el presonaje de su vida. Hoy lo vi en CNN lo entrevistaban y comenta que la edición que a él le gusta es la que dura 4:30 hrs. y no la de dos horas y media con la cual están estrenando la historia de este pistolero. Del Director Andrew Dominik (Chopper,2000) es su segundo largometraje, también es el guionista de la Novela de Ron Hansen (The Circle, Missing Pieces, Marinette in Ecstasy).


Comentan los que han visto la cinta que es un Western demo.