domingo, 18 de agosto de 2013
lunes, 3 de mayo de 2010
Porto Mío: Un proyecto de gran fututo


Además, Eduardo de la Bárcena Muñoz, es el representante exclusivo, desde 1981 a la fecha, de PANASONIC Inc. para la República Mexicana.
En esta foto está acompañado por el Coordinador del Área Audiovisual del Consejo Asesor de Cultura, el LLH Socorro González Barajas, también Coordinador del Cine Club "Primera Toma", A.C. e "ITSPP Cine Club".
En entrevista para el periódico DE FRENTE." (Tomado del Facebook del Consejo Asesor de Cultura)
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Porto Mío: un proyecto de gran futuro
Por JDI y OG
El shopping Center de Porto Mío no es sólo un nuevo desarrollo arquitectónico comercial, es el reflejo de una filosofía de la arquitectura de clase mundial que ofrece a sus clientes valores reales y percibidos gracias a una combinación de costo, calidad, confiabilidad y beneficio que habrán de traducirse en competencia con éxito y utilidades. La suma de disgnóstico, planeación, diseño, prácticas y sistemas invertidos en él lo sitúan, sin duda alguna, en los estándares de calidad que en sus respectivos ramos caracterizan a empresas como Toyota, sony, Hewlwtt Packard, IBM, For o Pepsico.
El Shopping Center de Porto Mío se ubica en Puerto Peñasco- una ciudad de 70 mil habitantes con una población flotante de otros 30 mil en fines de semana y temporadas de vacaciones americanas-, en el Estado de Sonora, a 3 horas al sur de Mexicali y a 4 de Phoenix, Arizona, frente al Mar de Cortez, es decir, ese único mar que es rodeado pouna sola nación y all que se le conoce como "El Acuario del Mundo" por su riqueza en diversidad y número de especies, paraíso y oasis pero, sobre todo, ámbito de perecepciones y usos múltiples donde caben el deseo de confort tanto para el de aventura, descando en pareja, la convivencia familiar, el ocio y el negocio.
Diseño, eficacia, calidad, modernidad y beneficio se conjugan aquí para crear un conjunto arquitectónico audaz pero racional que incluye todos los servicios en un solo lugar, con 10 mil metros cuadrados de superficie que albergarán un supermercado, una casa de cambio, un banco, las seis salas de "Tu Cine" que se inaugurarán con el Shopping Center en este verano -coincidiendo con el Bicentenario en septiembre de 2010-, más los negocios de productos o servicios que se instalen en los locales disponibles. Ello en la primera fase, porque al Shopping Center de Porto mío (verano 2010) le siguen en el plan de expansión ña Torre de Oficinas (2011) y la Torre de Tiempos Compartidos más Hotel (2012).
El proyecto es creación de Mtrópili Arquitectos, despacho al frente del cual se encuentran sus fundadores y socios JOSÉ LUIS CASTELÁN, ISACC CHEREM y JOSÉ CHEREM, el primero arquitecto y los últmos dos experot s industriales y financieros, y un equipo de especialistas, todos ellos suscritos a la idea de proyectar con conciencia de futuro, con principios de sustentabiliad y con escenarios de negocio que se expresen en desarrollos competitivos y productivos.
Puerto Peñasco en puerta y en ese sentido Porto mío es la vía, el acceso, el paso a nuevas oportunidades e iniciativas de negocio en un espcaio en el que sólo la imaginación puede pomer límites.
Jueves, 18 de marzo 2010
www.portomiorockypoint.com
Lugar: Puerto Peñasco, Sonora
jueves, 31 de diciembre de 2009
Cine en el 2010
Algunas películas que hay que ver este nuevo año que comienza
mienzo diciendo que este 2009 estuvo lleno de excelentes títulos cinematográficos, nuevas propuestas a cargo de nuevos realizadores, así como nuevos títulos de cineastas ya consagrados. Como amante del cine, me tomo la libertad de recomendar algunos filmes que en lo personal considero fueron de los mejores estrenos en las salas de cine, así como en video (recurso mediante el cual un servidor se vale, ya que en este Puerto aún no contamos con teatros para nuestro regocijo).5.Continuando un poco en la misma línea genérica, del maestro del terror gore Clive Barker nos llegó The Midnigth Meat Train, bajo la dirección del genial Ryuhei Kitamura (responsable de Versus, Azumi y Alive, piezas claves del cine oriental contemporáneo). Esta ocasión el japonés acude a la historia corta homónima de Barker, contenida en su obra Books o blood, volume I. Del filme, sin duda, lo más rescatable son sus efectos visuales, en verdad sorprendentes para todos aquellos amantes del gore horror (aquel que salpica de vísceras y sangre los lentes de las cámaras) y la generación de esa atmósfera gélida y terrorífica que realmente conmueve. Clive Barker en el cine siempre es garantía de exceso y delirio, sus macabras historias lo han convertido en un escritor de culto dentro del género y en una obligada referencia, al igual que Stephen King, cuando de horror y cine se trata.
6 y 7. Este año fue también para el cineasta Brian De Palma, quien nos entregó dos filmes realmente sorprendentes, La Dalia Negra y Redacted (Irak, Crímenes de guerra). Comparado con Alfred Hitchcock por su magistral manejo del suspenso, en el primer título De Palma desarrolla un excelente film noir ambientado en los años 40’s, en torno al macabro e irresuelto caso de la Dalia Negra, la joven Elizabeth Short, una aspirante a actriz de Hollywood que fue protagonista de una película pornográfica, brutalmente asesinada y abandonada en un baldío a las afueras de la ciudad, asesinato que se ha convertido en un hecho de culto y en el que el novelista James Elroy basó su relato que da título y es fuente de esta película. El filme, por su parte, es un excelente y complejo relato contado desde la pureza del cine negro clásico norteamericano, que contiene excelentes actuaciones, sobre todo por parte de su elenco femenino, Hilary Swank y Scarlet Johansson y de una bella factura visual. Con Redacted, De Palma vuelve a explorar “las casualidades” de la guerra, en esta ocasión el conflicto bélico en Irak. Atendiendo las posibilidades narrativas que ofrecen las redes sociales en internet, así como el vertiginoso encanto y las texturas tipo youtube, el cineasta italoamericano logra la configuración de un angustiante relato, cargado de violento realismo, en ese inteligente e incisivo juego crítico entre el documental puro y la “ficción”.
8.En nuestra producción nacional hubo algunas cintas que llamaron mucho la atención a nivel internacional, la primera, Bajo la sal, un muy bien logrado thriller a cargo del principiante Mario Muñoz. Protagonizada por el siempre enigmático Humberto Zurita, Bajo la sal es la historia del asesino en serie que aterroriza al pueblo con sus crímenes, en este caso sus víctimas son mujeres (para variar). A nivel de género, la cinta no aporta nada nuevo, de hecho se construye de los clisés propios de este tipo de trabajos, sin embargo, como ópera prima es de una calidad indiscutible. Tenemos entonces un muy buen thriller, bastante entretenido y buen actuado, con un soundtrack atractivo además.
9.Oveja negra, de Humberto Hinojosa Oscariz, fue otro título que dio mucho de qué hablar en nuestro país, inclusive se ha dicho que es la mejor película mexicana estrenada este 2009. Esta tragicomedia relata la amistad entre sus dos protagonistas, inmersos en la monotonía de criar ovejas en el ambiente rural del Estado de México. Teniendo como subtema de fondo los problemas de clases aún predominantes en nuestro país, Oveja negra exalta la amistad, el primer amor y el sentimiento de esperanza y libertad en sus personajes. Sencillo filme que aborda muy convincentemente las relaciones humanas entre los jóvenes de provincia.
10.Finalmente tenemos Avatar, de James Cameron. De nueva cuenta este realizador regresa con un filme sumamente atractivo en su imaginario y aspecto visual. Una historia de amor con un telón de fondo impresionante -que al igual que la trilogía del El Señor de los anillos (PeterJackson, 2001) forzosamente debe verse en cine, debido a la fuerte carga de efectos digitales que estas poseen-. Me confieso ferviente seguidor de la filmografía de Cameron, quien siempre se ha caracterizado por lograr éxitos a nivel taquilla, por llenar sus películas de sorprendentes y novedosos (en su tiempo) efectos visuales; por hacer películas realmente entretenidas (a excepción de Titanic, la peor que ha realizado a nivel de historia, pese a su increíble éxito, desde mi punto de vista). Avatar actualmente es la cinta que todos quieren ver, y la verdad es que sí es un trabajo que ninguno debemos dejar ir, si nos consideramos amantes del séptimo arte. Sin embargo, extraño mucho al Cameron de Terminator y Mentiras verdaderas.
jueves, 11 de septiembre de 2008
El Perfume: historia de un asesino, de Tom Tykwer

Notas sobre El perfume: historia de un asesino, de Tom Tykwer
Por Socorro González
Hace aproximadamente dos meses llegó a los videoclubes el filme Perfume, historia de un asesino (G.B., Fr., E.U., 2006) del cineasta alemán Tom Tykwer. Confieso que la esperaba con ansias, como lo he hecho con cada una de sus películas, que siempre vienen a ser una singular y fresca experiencia. Cada filme de Tykwer representa un despliegue de virtuosismo y una inventiva garantizada; aunado a esto, su genial destreza narrativa, que lo revela como un indudable autor, nos llevará a lo largo de historias que siempre se mueven en los límites de lo absurdo y lo fantástico; de lo extraordinario en los momentos más obscuros de la vida de ciertos personajes, generalmente seres marginales, aislados y solos, que deambulan cercanos a la muerte, cuya casi nula existencia se verá trastocada repentinamente por el amor y la felicidad –que cursi, dirán-; sentimientos por demás difíciles de alcanzar; y es aquí donde Tykwer, con osada maestría, entreteje su discurso y comienza la función. Basada en la novela homónima de Patrick Süskind y asumiendo los riesgos que toda adaptación literaria conlleva, El Perfume de Tykwer narra la historia de Jean-Baptiste Grenouille (Ben Wishaw), el joven aprendiz de perfumero que se convierte en asesino de jóvenes doncellas, en su búsqueda desesperada de la más perfecta esencia, poseedora de las gracias y encantos hechiceros que pongan a la humanidad a su merced. Poco a poco, este necio nigromante irá apoderándose de los más recónditos olores femeninos, mediante elaborados e inquietantes procesos de extracción. Con esta anécdota, Tykwer construirá un relato de exquisita esencia poética, de encantadora elaboración visual sólo comparada con el Barry Lyndon (G.B., 1975) de Stanley Kubrick. Su personaje sigue siendo aquel tan familiar para el cineasta, el ser que asoma su rostro desde la obscuridad; ente marginado de dudosa existencia; sobreviviente inadaptado social de mente un tanto retorcida que acude al fuerte llamado de sus sentidos, librando los obstáculos que se le presenten, perdido en la ceguera de su obsesión, tan insana pero necesaria, que finalmente saldrá redimido pese a la adversidad. Jean-Baptiste no es muy distinto de María, aquella entrañable mujer (interpretada magistralmente por Nina Petri), perdida en la infernal negrura de su casa; relegada a condición de objeto por su marido y padre; agobiada por sueños incestuosos y la culpa por la muerte de la madre; dela que hasta hoy viene siendo la obra maestra de Tykwer, María Mortal (Alemania, 1993). Ni tampoco es diferente a Sissi (aquella hierática y pálida Franka Potente), quien se encuentra a escasos segundos de la locura, inmersa en esa clínica mental donde ha tenido que aprender a masturbara los idiotas; o a Bodo (Benno Fürman), quien llora y se conmueve ante las tristezas y angustias ajenas (La princesa y el guerrero, 2000). Ni a la pareja de fugitivos, Phillipa y Fillipo (Cate Blanchet y Giovanni Ribissi, respectivamente) de En el cielo (Heaven, 2002), quien han encontrado la paz en la infinita lejanía del firmamento. La condición de fábula del filme, también es una constante en el realizador, quien presenta una especial fijación por el detalle fantástico como vehículo de liberación de sus personajes. Sólo mediante la transgresión de la realidad a través de lo fantástico, sus criaturas lograrán existir y consumar sus más recónditos deseos; así, la vida misma de Grenouille se construirá como un cuento maravilloso (sólo basta ver la genial escena del bebé en el orfanato) donde los acontecimientos se perderán ellas fronteras de la fantasía y el milagro (tan absurdo y surreal como la tierna orgía del pueblo de Greesse hacia el final de la película). Esta constante del autor es, quizá, una de las principales características que definen sus textos fílmicos.
Director: Tom Tykwer
País: Francia, Gran Bretaña, E.U.
Guión: Andrew Birkin, BernEichinger. Basada en la novela homónima de Patrik Süskind
Reparto: Ben Whishaw, Dustin Hoffman, Alan Rickman
viernes, 5 de septiembre de 2008
Durmiendo con el enemigo, Lust, caution de Ang Lee
Apuntes sobre la desnudez de solitarios cuerpos femeninos
Con Ciudad de ciegos (un título enigmático), Cortés llamó de nuevo la atención. Seis años habían transcurrido de su ópera prima y el cineasta retornaba con un filme orquestal (muy a lo Robert Altman), con muchos personajes y una diversidad de situaciones que giraban en torno a la convivencia erótica, sexual y amorosa, a través de distintas épocas, en un departamento perdido en un edificio de la Ciudad de México. Otra vez aquí, el tema principal era la mujer, burlada, enamorada, herida, ilusionada, abusada, seducida. Como si de un homenaje se tratara, Cortés regresó a su musa como el resumen erótico de su película (la primera secuencia del filme era Socorro, Roel aún más bella, caminando provocativamente, metida en un traje sastre que le ceñía maravillosamente el cuerpo, que bajo la tela vestía liguero y medias de seda, en una innegable referencia a una famosa foto de los años cuarenta, donde una mujer con cintura de avispa fue capturada por un fotógrafo del cual no recuerdo su nombre). Así iniciaba esta interesante reflexión (que en momentos peca de pretenciosa, sobre todo hacia el final, en aquel caótico videoclip musical protagonizado por algunas rockstar mexicanas de aquellos días, como Caifanes o Santa Sabina) sobre la mujer enfrentada al sexo y al amor; irónico desglose de vidas mediante las impecables y reconocibles elipsis espaciotemporales, sin cortes, de Guillermo Navarro (musicalmente acompañadas por José Elorza, quien recibió su nominación al Ariel) recurso que ya habíamos visto en Amor a la vuelta…, cuya cámara se desplaza coreográficamente a través de las paredes de este complejo departamental, que a media película recibe simbólicamente el embate de aquel sismo que minó a gran parte de la población de la ciudad, como conclusión a una de las historias más interesantes del filme, aquella en que la excelente Elpidia Carrillo maquillaba como “mujercita” a su esclavo amante, Enrique Rocha, en un perverso ritual pre “cachondo”, para posteriormente mirar a cámara con el rostro lleno de dolor y con música de fondo, “Aquí me quedo, aquí nací y aquí me muero, aquí nació mi sueño, aquí nacieron, el agua del arroyo y tú…” El filme, complejo en su narrativa, se desarrollaba entonces como un retablo o mosaico de historias protagonizadas por corazones femeninos, enamorados y muy erotizados; pero finalmente solitarios, como sus cuerpos desnudos frente al espejo, frente a la ventana, en la tina de baño, sobre la hamaca, la cama o cualquier rincón. Lo importante aquí era esa especie de reflexivo y duro homenaje a las féminas en distintas circunstancias de su intimidad.
Entre telenovelas y cortometrajes, Alberto Cortés viajó a Guantánamo, Cuba para realizar Violeta en el año de 1997, desgraciadamente no he podido localizar esta película por ningún lado, y me consuelo pensando en que debe de ser éste un trabajo interesante; sin traiciones, por su título evidentemente de sexo femenino; esperanzado en que Cortés continúe con su admirable estilo (a quien Reygadas debe algo, sólo que con señores como protagonistas), que lo siento un poco desperdiciado en las teleseries. Pero el trabajo es trabajo.
Algo de sus realizacxiones
Cortos documentales: 20 de marzo (’76); La marcha (’77); La institución del silencio (’77); Imágenes de Nicaragua (’89); entre otros.
Largometrajes: Amor a la vuelta de la esquina (’85); Ciudad de ciegos (’91); Violeta (’97)Telenovelas: Atrévete a olvidarme; Ramona (compartiendo créditos con Nicolás Echevarría); Morir dos veces; El día que me quieras; entre otras
domingo, 6 de abril de 2008
domingo, 27 de enero de 2008
jueves, 10 de enero de 2008
Maratón:107 películas
sábado, 5 de enero de 2008
Restauran cortometraje de Luis Buñuel

Una de las presentaciones de Un perro andaluz en la sección Retrospectiva de la Berlinale será el 9 de febrero, conjuntamente con la exhibición de otra obra maestra del cine surrealista, La chute de la maison Usher de Jean Epstein, con quien Buñuel trabajó entonces como asistente de dirección.
Ambos filmes serán proyectados en versiones restauradas y serán acompañados en vivo por los músicos holandeses Maud Nelissen, Merima Kljuco y Frido ter Beek.
El 17 de febrero, 21 músicos españoles del Grup Instrumental BCN216 acompañarán la exhibición de la obra con la que debutó como director Buñuel y que pronto se convirtió en un manifiesto cinematográfico del grupo surrealista, al que comenzó entonces a pertenecer gracias al artista plástico Salvador Dalí, entre otros. Una de las obras musicales que serán interpretadas acompañando la proyección será “Szenario” (1981/82), del compositor argentino Mauricio Kagel.
La Retrospectiva de la Berlinale presentará además de los 32 filmes que dirigió Buñuel, otras ocho obras en las que participó como asistente de dirección, productor o guionista.
miércoles, 2 de enero de 2008
domingo, 30 de diciembre de 2007
Películas del 2007 (Recomendación)
Infidelidad, suspenso y horror para este nuevo año, siete películas que hay que ver
Por Socorro González
Este año fue largo y por tanto resulta un hecho bastante laborioso realizar una especie de compendio de las películas estrenadas durante estos doce meses; títulos buenos, malos, regulares, interesantes, asquerosos, maravillosos, simples, pero filmes al fin de cuentas, que nos mantuvieron al filo o hundidos en la butaca. Prefiero recomendarles siete títulos que estarán en las carteleras de las salas locales (facturados durante este 2007 que termina e incluso en el 2006, pero que por equis razones aun no vemos la hora de su estreno), muy seguramente en los tres primeros meses del nuevo año.
1. Carlos Reygadas es uno de los cineastas que prometen, en un futuro no muy lejano, la conformación de una obra sólida a nivel estético. Con apenas tres largometrajes, este mexicano ha sido reconocido a nivel mundial con numerosos premios y distinciones. Polémico (para un público asustadizo) aunque él no lo pretenda, su cine tiene un adeudo muy grande con artistas como Andrei Tarkovski, Igmar Bergman, Michelangello Antonioni o André Bresson, maestros que en Reygadas, aunque él no lo diga, han dejado una marcada huella estilística. Su más reciente filme, Stellet Licht (’07, Luz silenciosa en México), es el frío y a la vez conmovedor relato de una infidelidad, que, como la mayoría de éstas, está sazonada por la culpa, el dolor y la tragedia. Lo genial de esto es precisamente la destreza que el joven cineasta imprime en todo el filme. Como en su Batalla en el cielo (’05), Reygadas opta por un discurso lento, de planos largos y pausados; por un montaje al interior del encuadre que permite la percepción de ese universo animado por la monotonía y ambientado por la armonía de los sonidos naturales y el incansable tic-tac del reloj. Un bello y triste filme que esperamos pronto ver en nuestros teatros.
2. Los hermanos Coen regresan con No country for oldmen, protagonizada curiosamente por el español Javier Bardem. Geniales, cínicos, absurdos, virtuosos e inquietantes, Joel (dirección) y Ethan (guión) han sido los responsables de algunos de los más representativos filmes (desplazándose con maestría de la comedia al suspenso) de la cinematografía estadunidense contemporánea: Millers crossing (’90); Barton Fink (’91); Fargo (’96); The man who wasn’t there (’01). Abandonando casi por completo los gags, la terrible pareja regresa con este temible thriller muy en la línea de Simplemente sangre (1984, su ópera prima) o su tan elogiada y multipremiada Fargo, secuestro inesperado (1996); historias delirantes de trágicos y obscuros desenlaces. Esperemos tenerla pronto en nuestros cines.
3. Redacted (algo así como redactado) de Brian de Palma, es otro más de los filmes que se inscriben sin concesiones a una fila de títulos antibélicos y “antibushistas”. Nada nuevo para de Palma, quien ya había demostrado ser un duro crítico de la guerra y de los enfermizos procedimientos de los sistemas y ejércitos norteamericanos con Casualities of war (1989, con un muy detestable Sean Penn). Maestro en el suspenso y creador de memorables secuencias ¿quién no recuerda títulos como Dressed to kill (‘80); The untochables (‘87); Scarface (‘83); Raising Cain (‘92) o Femme fatalle (‘02)? O sus geniales inmersiones en el horror: Sisters (‘73); Carrie (‘76) o The fury (‘78). Pese a la demanda impuesta por el gobierno estadunidense, De Palma llega con su Redacted sin tapujos, arremetiendo contra aquellos que se encargan de filtrarnos la guerra (por demás está decir injusta) en el Oriente Medio.
4. Difícil que David Lynch y su Inland Empire aparezcan en nuestros teatros, a menos que de alguna muestra especial se trate. Son pocas las películas de este autor que recuerdo en una sala de cine local (corríjanme si me equivoco): Lost highway (‘97); The straight story (‘99) y Mulholland Dr. (’01). No hay que perder las esperanzas ya que curiosamente son sus tres últimos largometrajes los que se han exhibido. Si las primeras películas de Lynch son complejas (por no decir difíciles); actualmente este demente del celuloide se ha cerrado casi por completo en realidades oníricas donde todo parece no tener sentido ni conexión alguna que no sea la violencia que subyace en los textos. Sus últimos filmes se construyen como situaciones obscuras y mórbidas, de un delirio contenido e hipnotizante (como la misteriosa e inquietante primer parte de Lost highway, protagonizada por un afectado y adolorido Bill Pullman y una espectral y sensualísima Patricia Arquette). O los desconcertantes y absurdos encuentros y desencuentros de la sonorense Laura Harring (según el expediente Gándara) con Naomi Watts en Mullholland Dr., hasta terminar en uno de los más caldosos encuentros lésbicos que se han filmado en una película que abiertamente no se considera erótica ni mucho menos porno. Inland Empire (’06) no es la excepción; sino lo contrario, es el más críptico filme que Lynch ha hecho después de su tormentoso clásico Eraserhead (’77) y su primer trabajo en video digital. Un experimento atmosférico, una patada al intelecto de todos aquellos que pretendemos adentrarnos sin permiso en el lenguaje cinematográfico. Un relato pesadillesco de texturas y sensaciones para contar el proceso de degradación de su protagonista (una danteana y ultrajada Laura Dern), sin saberse a ciencia cierta qué momento es el real, cuál el fílmico (se hace una película en la historia) y cuál la pesadilla. Dura aproximadamente tres horas por si se animan.
5. David Cronenberg estrenó este 2007 su Eastern promises, un relato de suspenso, violento y estilizado (como todas sus películas), atrevido e interesante. Hay que reconocer que este canadiense de siniestras y enfermizas ideas ha construido una de las filmografías más insólitas y repulsivas en la cinematografía contemporánea. Sus filmes, que han tenido una notoria maduración intelectual y estética, siguen conservando su trasfondo insano y provocador. Su obra tiene una notoria división formal iniciada con The fly (’86), aquel angustiante filme donde el Dr. Brundle se transformaba en un repugnante bicho debido a un error científico ocasionado por él mismo. Sin embargo, sus títulos anteriores -Shivers(‘75); Rabid (‘77); The brood (‘79); o Scanners (‘81), por mencionar algunos; de factura independiente, tirándole a la serie B- son la génesis de una larga historia de violencia, mutaciones, horror, demencia, parásitos, sexo y otros bizarrismos que actualmente no termina. Sí, su cine quizá ya no sea una indagación tan visceral y orgánica, explícita y morbosa; más lo inquietante en sus propuestas se siente como ese dolor generado por una astilla en la cutícula de nuestro dedo medio.
7. Sweeney Todd, the demon barber of Fleet street es el título de la nueva entrega del terrible Tim Burton. Basada en el musical homónimo de Broadway escrito por Stephen Sodheim, esta cinta protagonizada por Jhonny Depp y Helena Bonham Carter, describe la sangrienta historia de una venganza, movida por el obscuro rencor de su protagonista quien fue encarcelado injustamente, perdiendo a su pequeña familia. Una vez más, Burton ha creado un filme de sorprendente factura visual y atmósferas enrarecidas. Con su habitual destreza e ingenio, el cineasta cierra este año con un terrorífico, gótico y fantástico “cuento navideño” que para nuestro infortunio estaremos viendo por allá por febrero del año que se avecina.
El panorama fílmico para estos meses será muy interesante; estos son solo siete títulos que anhelamos nos lleguen pronto (se me han escapado nombres como el de Clin Eastwood, Paul Leduc, Martin Scorsese, Luis Mandoki, Christopher Nolan, Julian Schnabell, Ang Lee, Tony Gilroy, Sarah Polley, Sean Penn, Juan Antonio Bayona, Sophie Marceau, Ben Affleck estrenándose como Director y muchos más); sino, tendremos que conformarnos con acudir al cine club más cercano y montarnos nuestro teatro en casa. Feliz año 2008.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Otra Navidad con Tim Burton
Otra navidad con Tim Burton
Por Socorro González
Hablar del cine de T
*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma, A.C. desde 1996. socorro1977@gmail.com
sábado, 1 de diciembre de 2007
Stellet Licht
Luz Silenciosa
Por Socorro González

Dentro de una cinematografía que se inclina hacia lo violento, lo tortuoso, lo melodramático y denso, el cine de Carlos Reygadas sobresale como un leve destello de sensibilidad; sí, un poco o bastante pretencioso, pero de gran valor por ser diferente, no nuevo, pero sí distinto en nuestra actual cinematografía (la que logra cierta comercialización y por lo tanto exhibición), tan tendenciosa en la cuestión social, de aparente y chocante compromiso, plagada de violencia y humor negro desgastado. Reygadas, con tres largometrajes en su haber: Japón (2003); Batalla en el cielo (2005) y Luz silenciosa (Stellet licht, 2007), es actualmente considerado un autor, tanto por la crítica como por el público que ha visto su obra y, vaya, sabe un poco de cine más allá del entretenimiento. Sus películas son esperadas en festivales con ansia, y todos comenzamos a hablar de él como se habla de los grandes de la cinematografía. Y es que su propuesta fílmica busca trascender, primeramente, los niveles estéticos y llegar, por medio de los recursos propios del lenguaje cinematográfico (con una minuciosa exploración de la imagen y sus posibilidades) a la construcción de historias tan normales y reconocidas; pero al mismo tiempo tan ajenas y distantes gracias, precisamente, a esa narrativa tan extraña en nuestro país, más propia y familiar de la sensibilidad europea. En los textos fílmicos de Reygadas podemos encontrar a Tarkovski, Antonioni, Bresson o Herzog y ¿por qué no? más recientemente a Jarmush. Estos autores, y muchos otros, son fuente de inspiración estética del mexicano, imposible negarlo; sino al contrario, la asimilación de estos lenguajes le han permitido a él la posibilidad de formación de uno propio, de fuerte sensibilidad y de un tecnicismo impecable cuyos logros de abstracción lo revelan como un poeta de la imagen fílmica. Luz silenciosa, su más reciente trabajo, lo constata. Ubicada en una comunidad menonita al norte de México, esta es la historia de un triángulo amoroso destinado al fracaso y la desgracia. Johan, su protagonista (Reygadas continúa con su fijación en los hombres maduros) se debatirá entre el amor y el deseo. Su pena será mayor debido a que ama a ambas mujeres y no está dispuesto a perder a ninguna. Su esposa Esther, quien conoce el adulterio, representa la calidez del hogar y la familia (numerosa además); la estabilidad emocional pero al mismo tiempo las ataduras a una vida sin otras emociones que no sean la del trabajo y sus satisfacciones. Su amante Mariana (curiosamente de físico menos agraciado), representa la pasión y la posibilidad de un desenfreno tardío; el ansia de la entrega en la búsqueda de ese deseo otoñal que sus edades les permite –excelente la escena del último encuentro sexual, de un erotismo contenido, agresivo y tierno-. De nueva cuenta, el cineasta construye la historia de un amor doloroso, al igual que en su filme anterior, sólo que aquí todo se desarrolla en la armoniosa frialdad del campo, un universo simbólico de sonidos y sensaciones, el loquos amoenus sin la estridencia urbana que rodea a los explícitos amantes de Batalla en el cielo. En Luz silenciosa todo es sutileza y contemplación, elementos narrativos que contribuyen en la creación de una atmósfera casi onírica (y un tanto fantástica, sobre todo hacia su final) donde los personajes interactúan como abstraídos y aletargados (con el toque característico que da el no ser actores profesionales) en un diálogo callado, donde las cosas más importantes se dicen con el silencio o los sonidos ambientales: el incesable cantar de los grillos, el aflojerado mugir de las vacas o la infinita quietud del cielo nocturno, en esa bella elipsis del amanecer que es la secuencia inicial, al más puro estilo Tarckovskiano, donde todo pareciera estar ralentizado. O la caminata entre la hierba y el encuentro en el campo, donde los sonidos de los labios al juntarse y reconocerse describe la pasión de la pareja. O el constante tic tac del reloj, tan ensordecedor y tajante que el mismo protagonista decide pararlo casi al inicio, como señal de que nada debería de seguir su curso y por ende, tener una conclusión; mismo reloj que casi al final el viejo padre de Johan, con su eterna sonrisa de muñeco, echará de nuevo a andar, ya que el tiempo tiene que transcurrir, pese a la latente obscuridad de los días venideros.
Luz silenciosa (Stellet licht)
Una coopruducción entre México, Francia, Alemania e Irlanda
Dirección: Carlos Reygadas
Reparto: Cornelio Wall, Miriam Toews, María Pankratz, Peter Wall
Fotografía: Alexis Zabe
Edición: Natalia López
Hasta el viento tiene miedo
Primera Toma Presenta:
Hasta el viento tiene miedo
Por Socorro González
En el año de
1968, el cineasta Carlos Enrique Taboada realiza uno de los filmes de terror más emblemáticos en la historia del cine mexicano: Hasta el viento tiene miedo. En él, Taboada contaba la cándida historia de un grupo de jovencitas (Alicia Bonet, Norma Lazareno, Elizabeth Dupeyron, Renata Seydel…) en un internado para señoritas, dirigido por Bernarda, una mujer dura y autoritaria (Marga López en un papel insólito en su carrera como actriz) que escondía un pasaje obscuro en su historia personal y en la del colegio. Poco a poco, la tranquilidad de las chicas, impuesta a base de reglas, se empieza a ver alterada por una presencia sobrenatural, que paulatinamente se revela como el fantasma de una estudiante más, quien un año atrás se había quitado la vida en la torre de la apartada escuela. Con estos elementos, el cineasta logró un filme rico en suspenso; un relato inquietante de principio a fin, plagado de tenebrosos detalles que envolvían a sus protagonistas en una atmósfera de verdadero terror y estremecimiento. De ritmo lento y contemplativo, este relato nos adentraba sigilosamente, a través de su hierática protagonista Claudia (Bonet y su belleza de “mosquita muerta”), en los entresijos de una historia de venganza pura y maligno resentimiento, de final trágico y desconcertante. Una verdadera joya de inspiración Lorquiana (Taboada realizó un muy buen homenaje a La casa de Bernarda Alba, del dramaturgo y poeta español).
Este año, nos llega su remake, una definitiva sorpresa, un verdadero atrevimiento, puesto que Hasta el viento tiene miedo, la original, pienso que es de esos filmes imposibles, por respeto, de rehacerse. Dirigida por Gustavo Moheno, crítico de cine, el guión adapta su argumento original a nuestros días, como tratando de darle frescura y vigencia a la anécdota. De esta nueva versión son rescatables su cuidada fotografía (de tonos grises y negros que le permiten una atmósfera de sugerente densidad, muy diferente a la de Taboada, quien optó por una imagen bastante colorida, de cierta tonalidad sepia); su partitura musical, un tanto excesiva, pero muy buena debido a su corte clásico (nada de grandes efectos electrónicos o estridentes chillidos); y su ritmo pausado, muy en deuda con su inspiradora. Sin embargo, esta nueva entrega comete el error de hacer obvios ciertos detalles que en su original la sugerencia era lo que enriquecía su relato; así, el lesbianismo contenido y castrante de la directora (ahora, Verónica Langer), motivo por el cual Andrea fue conducida a la muerte, aquí se evidencia de más, reduciéndose a la cursi escena del encuentro antes de la tragedia en la torre, al descubrirse la relación entre la joven y la doctora (Mónica Dionne) del ahora centro de rehabilitación para niñas problema. Motivos como el suicidio, la anorexia, la menstruación o las “malas palabras” se tocan aquí con libertad; como elementos nuevos en la historia, lejos están de ser un buen soporte narrativo y más bien se acercan a una intención por llamar la atención y hacer la historia un tantito polémica con temas nada novedosos pero sí de actualidad. De paso, las chiquillas del reparto aprovechan para mostrar su profesionalismo y compromiso realizando una serie de desnudos, más que la protagonista misma (Martha Higareda), que, estudiándolos bien, resultan innecesarios; la cuestión aquí era actualizar lo inactualizable, lo repito, por mero respeto. Un remake innecesario. Por lo demás, la película es casi igual a la original, respeta los detalles atmosféricos que aportan el suspenso, aquellos lamentos perdidos en el viento que, siendo niño, erizaban mis vellos cada vez que veía la película; el llanto con risa de Andrea reclamando la venganza; su delgada sombra en las paredes del internado o su estática y pálida figura en los espejos, arrancando los gritos de Kitty (Norma Lazareno) en aquella antológica escena del strip tease; o el dulce murmullo de su voz llamando a Claudia (Bonet-Higareda) por las noches, en su empeño por poseerla.
Homenaje o simple “refrito”, el filme del gordito Moheno deja una sensación final, y es la de querer, después de años, experimentar de nuevo el miedo que Taboada nos hizo sentir a muchos con sus inquietantes historias.
Hasta el viento tiene miedo
México, 2007
Dir.: Gustavo Moheno
Reparto: Martha Higareda, Verónica Langer, Mónica Dionne, Danny Perea
El Perfume

Notas sobre El perfume: historia de un asesino, de Tom Tykwer
Por Socorro González
Puerto Peñasco, Sonora. A 12 de noviembre de 2007. Hace aproximadamente dos meses llegó a los videoclubes el filme Perfume, historia deun asesino (G.B., Fr., E.U., 2006) del cineasta alemán Tom Tykwer. Confiesoque la esperaba con ansias, como lo he hecho con cada una de sus películas, quesiempre vienen a ser una singular y fresca experiencia. Cada filme de Tykwer representaun despliegue de virtuosismo y una inventiva garantizada; aunado a esto, su genialdestreza narrativa, que lo revela como un indudable autor, nos llevará a lolargo de historias que siempre se mueven en los límites de lo absurdo y lofantástico; de lo extraordinario en los momentos más obscuros de la vida deciertos personajes, generalmente seres marginales, aislados y solos, quedeambulan cercanos a la muerte, cuya casi nula existencia se verá trastocadarepentinamente por el amor y la felicidad –que cursi, dirán-; sentimientos pordemás difíciles de alcanzar; y es aquí donde Tykwer, con osada maestría, entretejesu discurso y comienza la función. Basada en la novela homónima de PatrickSüskind y asumiendo los riesgos que toda adaptación literaria conlleva, El Perfume de Tykwer narra la historiade Jean-Baptiste Grenouille (Ben Wishaw), el joven aprendiz de perfumero que seconvierte en asesino de jóvenes doncellas, en su búsqueda desesperada de la másperfecta esencia, poseedora de las gracias y encantos hechiceros que pongan ala humanidad a su merced. Poco a poco, este necio nigromante irá apoderándosede los más recónditos olores femeninos, mediante elaborados e inquietantes procesosde extracción. Con esta anécdota, Tykwer construirá un relato de exquisitaesencia poética, de encantadora elaboración visual sólo comparada con el Barry Lyndon (G.B., 1975)de StanleyKubrick. Su personaje sigue siendo aquel tan familiar para el cineasta, el serque asoma su rostro desde la obscuridad; ente marginado de dudosa existencia; sobrevivientee inadaptado social de mente un tanto retorcida que acude al fuerte llamado desus sentidos, librando los obstáculos que se le presenten, perdido en laceguera de su obsesión, tan insana pero necesaria, que finalmente saldráredimido pese a la adversidad. Jean-Baptiste no es muy distinto de María, aquellaentrañable mujer (interpretada magistralmente por Nina Petri), perdida en lainfernal negrura de su casa; relegada a condición de objeto por su marido ypadre; agobiada por sueños incestuosos y la culpa por la muerte de la madre; dela que hasta hoy viene siendo la obra maestra de Tykwer, María Mortal (Alemania, 1993). Ni tampoco es diferente a Sissi (aquellahierática y pálida Franka Potente), quien se encuentra a escasos segundos de lalocura, inmersa en esa clínica mental donde ha tenido que aprender a masturbara los idiotas; o a Bodo (Benno Fürman),quien llora y se conmueve ante las tristezas y angustias ajenas (La princesa y el guerrero, 2000). Ni ala pareja de fugitivos, Phillipa y Fillipo (Cate Blanchet y Giovanni Ribissi,respectivamente) de En el cielo (Heaven, 2002), quiens han encontrado lapaz en la infinita lejanía del firmamento. La condición de fábula del filme,también es una constante en el realizador, quien presenta una especial fijaciónpor el detalle fantástico como vehículo de liberación de sus personajes. Sólomediante la transgresión de la realidad a través de lo fantástico, suscriaturas lograrán existir y consumar sus más recónditos deseos; así, la vidamisma de Grenouille se construirá como un cuento maravilloso (sólo basta ver lagenial escena del bebé en el orfanato) donde los acontecimientos se perderán enlas fronteras de la fantasía y el milagro (tan absurdo y surreal como la tiernaorgía del pueblo de Greesse hacia el final de la película). Esta constante delautor es, quiza, una de las principales características que definen sus textosfílmicos.
Director: Tom Tykwer
País: Francia, Gran Bretaña, E.U.
Guión:Andrew Birkin, BernEichinger. Basada en la novelahomónima de Patrik Süskind
Reparto:Ben Whishaw, Dustin Hoffman, Alan Rickman
*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma A.C. desde 1996.
martes, 13 de noviembre de 2007
Camino a Guantánamo

Camino a Guántanamo
Por Socorro González
En el año 2006 se dio a conocer la película The road to Guantánamo, de Michael Winterbottom y Mat Whitecross, ambos cineastas de origen británico. La cinta -que se llevó el reconocimiento al mejor director en el festival de Berlín ese mismo año- más que polémica, es mesuradamente atrevida; sin embargo, no se puede luchar con una mercadotecnia que, muchas veces, crea falsas expectativas y prejuicios que al visualizar la obra nos causan una especie de choque e insatisfacción que molesta mucho. Algo así me sucedió con este filme, el cual me agrado bastante, pero he de confesarlo, mi mente morbosa esperaba un poco más de violencia e injusticias que, de haber estado en éste, sí hubiera sido polémica y escandalosa, pero también habría rayado en el exceso y empobrecido un texto que se antoja tan humano y denunciante; pero al mismo tiempo tan entretenido como una buena película de aventuras. Esta es la historia de cuatro amigos británicos, de origen pakistaní, que viajaron a su tierra de origen a la boda de uno de ellos; ninguno sabía que tardarían dos años y medio en regresar a su casa; totalmente distintos, un mucho más viejos y con las arrugas que deja el dolor, el miedo y el sufrimiento en el rostro. Basada en hechos reales, sobre la captura en Konduz, Afganistán, de varios hombres supuestamente vinculados con el Ejército Talibán; el relato está construido desde una perspectiva aparentemente documental, de gran fluidez narrativa apoyada por las intervenciones, directamente a cámara, de sus protagonistas, describiendo irónicamente el infierno vivido en ese país abatido por el ejercito estadounidense; quienes finalmente los toman prisioneros. Con su estilo tan característico (muy en deuda con el más puro Jean-Luc Godard de la nouvelle vague, sólo que ahora con una nerviosa cámara de video digital al hombro; un montaje de marcada esencia poética, que respeta el silencio y “arremete” contra la contemplación, estabilidad y belleza de las tomas largas sobre bases fijas), Winterbottom inicia aquí la exploración punzante de algunos delirios de la guerra; más bien, del ataque sin tregua de un país hacia otro, todo esto visto únicamente desde la desconcertante perspectiva de sus cuatro jóvenes protagonistas, Shafiq, Asif, Ruhel y el prontamente desaparecido Monir; así como por el recurso de ciertas tomas de archivo verdaderamente documentales. Es aquí donde el peor de los terrorismos comienza. En su trayecto a la base militar norteamericana de Guantánamo, en Cuba, todo aquel numeroso grupo de hombres capturado por La Alianza del Norte será sometido a constantes vejaciones, a humillantes y repetitivos interrogatorios –que, viéndolos bien, se antojan más a “loock at me asshole! This it’s your new history and we just wrote it now!- que tienen como finalidad localizar el paradero del líder afgano Osama Bin-Laden. Pese a lo que al inicio del filme esperaba, un arrebato de violencia explícita (posible, considerando a uno de sus directores), un alegato compasivo en contra de la guerra; un descarado escupitajo al presidente Bush y su enferma administración… el desarrollo del relato descansa sobre una acertada y fría objetividad por parte de sus realizadores; quienes han sabido interponerse a todo arranque de ira contra un hombre, un gobierno y un país que se han creído los redentores de esta humanidad. Aquí sí que la posible comunión con la historia dependerá de los grados de sentimentalismo de los espectadores; ya que los distintos niveles de ironía del discurso fílmico constantemente estarán equilibrando la tragedia de los personajes. Winterbottom no permitirá jamás un desplante de sentimentalismo -de alcances melodramáticos muy a lo Babel (González Iñárritu, México-E.U., 2006)- y compasión por las víctimas, sino sólo se dedicará a mostrar lo desafortunado de su viaje tormentoso; tampoco caerá en la violencia explícita a base de golpizas; sino su interés real parece ser aquel que pretende descifrar lo que sería un verdadero terrorismo, que se origina en las palabras, tan o más hirientes que una paliza en esa especie de jaula para perros que funciona como celda; practicado evidentemente, por los malos de la película, el ejercito invasor y captor. Por último, resta decir que The road to Guantánamo es una más de las reacciones (que cineastas como Kubrick, Stone, De Palma, Moore y más recientemente Eastwood han tenido también), desesperadas o no, a una realidad por demás injusta; generada por la ceguera de un sinnúmero de gentes que ha decidido mantener en el poder a una de las mentes más enfermas de la historia humana. Una reacción que en ningún momento pretende ofrecer una solución, ni un aliento de esperanza; sino que, al contrario, te deja con una sensación de incomodidad e impotencia, y uno piensa que la única solución nunca llegará.
The road to Guantánamo (Reino Unido, 2006)//Dirección: Mat Whitecross y Michael Winterbottom//Música original: Harry Escott y Molly Nyman//Actores: Riz Ahmed, Farhad Harun, Wagar Siddiqui, Afran Suman
*Socorro González es Coordinador del Cine Club Primera Toma A.C. desde 1996. primeratoma@hotmail.com
domingo, 4 de noviembre de 2007
Halloween, una noche para recordar
Halloween, una noche para recordar
Por Socorro González
primeratoma@hotmail.com
Se acerca Halloween y con ello sus respectivas noches de dulces y celebración; fiestas de disfraces y reuniones estrafalarias. Mientras los grupos de niños corren de casa en casa solicitando golosinas a las familias, en algunos lugares recónditos del mundo, las brujas y brujos se congregan en lo que a ellos les corresponde, en celebración macabra de su momento. Hace veintinueve años, en una noche como esa, se estrenaría una de las piezas cinematográficas más relevantes en el género del horror: Halloween, de Jonh Carpenter, exactamente en el año de 1978. Su joven realizador, apenas en su tercer largometraje –dos años atrás ya había también estremecido con su inquietante Asalto en la crujía 13- automáticamente se convertiría en uno de los directores de culto del género y crearía a uno de los asesinos seriales más siniestros y terroríficos, el perturbador Michael Myers (Tony Moran, en su original). Con esto, Carpenter desataría una suerte de boom en sus contemporáneos realizadores, quienes motivados por las ideas más enfermizas iniciarían una serie de cintas de asesinos en serie, movidos por una mórbida locura o por fuerzas sobrenaturales, sedientos de la sangre de grupos de teenagers, algunos virginales; otros muy “calenturientos”, perdidos en sus casas o de excursión en algún bosque de cierta ciudad o pueblo de E. U. Así nacerían personajes como Jason Voorhees (Viernes 13, 1980, Sean S. Cunningham) o Freddy Krueger (Pesadilla en la calle del infierno, 1984, Wes Craven) herederos del sadismo, al igual que Myers, de Leatherface, aquel enfermo mental que con motosierra en mano, realizó una delirante carnicería en la terrorífica Masacre en Texas (1974), de Tobe Hooper. Regresando a Halloween, diré que esta obra es, a mi parecer, la mejor de todas, gracias a que Carpenter optó por un discurso pausado y sugerente, tan obscuro como la noche en que todo sucedía. Como buen manipulador, Carpenter nos dio una lección –que perfectamente entendió Alejandro Amenábar con su magnífica Los otros (E.U., 2001)- sobre este tipo de cine, que es, básicamente, atmósfera, ambiente. Su criatura siempre aguardaba en las sombras, al acecho de su próxima víctima. La cámara subjetiva de Dean Cundey (cine fotógrafo que trabajaría en otras ocasiones con este director) se asume como un personaje más que nos mantiene siempre a la expectativa, funcionando en determinados momentos como los ojos del victimario; escondido, “agazapado”, como es sabido que se encuentra siempre el mal, cuidándonos por detrás de los rincones, de las puertas, de los objetos. La sencilla y perturbadora secuencia de créditos, donde veíamos a la tradicional pumpkinhead sonriendo maléficamente, acercándose del fondo hacia nosotros (a ritmo del tétrico y agudo sintetizador de fondo), para dar paso a la siguiente secuencia, aquella donde apreciábamos la acción a través de los ojos, ocultos tras la máscara de Myers, un niño de seis años, recorriendo una calle donde distintos infantes cruzaban el encuadre corriendo hacia las casas en busca de dulces. La presencia se adentraba en su propio hogar, tomaba el arma que lo acompañará siempre (un brillante cuchillo “cebollero”) y acudía presurosa a darle fin a la joven doncella que se esforzaba en la víspera de perder dicha condición con su novio en un sofá. Así empieza Halloween, entre movimientos y saltos de cámara, intencionalmente imperfectos como recurso angustiante. La lente, casi a lo largo de todo el relato, se mantendrá desplazándose vertiginosamente del la obscuridad total a sólo unos tenues rayos de luz (en un escalofriante expresionismo) que apenas nos permitirán localizar a la víctima en sus últimos momentos. Dies y siete años después, “es la noche que Él ha venido a casa” y el infierno de Laurie Strode (una jovencita Jaimie Lee Curtis) lo tendrá en su propio hogar, que se convertirá en un laberinto de terror al recibir la visita del asesino de rostro blanco e inexpresivo, que ha regresado a consumar su misógina venganza.
Halloween tuvo algunas secuelas después, y pese a que algunas fueron escritas por el propio John Carpenter y Debra Hill; la esencia angustiante y claustrofóbica de la original se fue perdiendo, y las historias se fueron convirtiendo en escenas de sexo, en aquel tiempo, medio explícito y sangrientas masacres de jovencitos. Myers regresó una y otra vez con su misma personalidad, por la sangre de nuevas generaciones, hasta culminar en H20, veinte años después, (Steve Miner, 1998), y más recientemente en su remake-homenaje-parodia del mismo nombre, a cargo del cantante y ahora director de cine splatter Rob Zombie.
Halloween (E.U., 1978)//Director: John Carpenter//Guión: John Carpenter y Debra Hill//Fotografía: Dean Cundey//Música original: John Carpenter//Actores: Donald Pleasense, Jaimie Lee Curtis, Tony Moran.
domingo, 23 de septiembre de 2007
The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (2007)
Brad Pitt, parece que será el presonaje de su vida. Hoy lo vi en CNN lo entrevistaban y comenta que la edición que a él le gusta es la que dura 4:30 hrs. y no la de dos horas y media con la cual están estrenando la historia de este pistolero. Del Director Andrew Dominik (Chopper,2000) es su segundo largometraje, también es el guionista de la Novela de Ron Hansen (The Circle, Missing Pieces, Marinette in Ecstasy).
Comentan los que han visto la cinta que es un Western demo.






